Dónde comer en Berlín para todo tipo de presupuestos

Codillo Berlin

Quizás este sea uno de mis posts más personales y es que aunque rehuyo de airear mi vida personal para intentar guardar mi privacidad al máximo, Berlin fue un viaje más de ocio que laboral, y así es como creo que debo contarlo. Porque llegamos allí – para mí la primera vez – sin planes ni dirección, con una habitación reservada en un coqueto hotelito que recomiendo y que se llama Hotel Augusta y sin referencias de ningún tipo: “con faldas y a lo loco”, como dirían algunos y es que después de improvisar en Sicilia nos hemos dado cuenta que para salir de nuestras rutinas (sobretodo la mía) lo mejor es dejar al azar o al último momento ciertos aspectos de nuestras escapadas. Y cuando digo ciertos me refiero al 90% de los detalles del viaje.

Berlin

Así llegamos a la enorme y fría Berlin donde la temperatura nos acompañó desde el primer día hasta casi el último y donde a pesar de emocionarme por su historia no conseguí enamorarme de la ciudad, demasiado impersonal, demasiado gris, demasiado gélida. A golpe de bicicleta la recorrimos de arriba para abajo, nos dimos buenos paseos algunos guiados por los free tour que tanto abundan y que explican bien la historia de la ciudad e incluso nos acercamos al campo de concentración de Sachsenhausen para que las venas se nos quedasen todavía más heladas. ¿Volvería a Berlin a hacer turismo? Sin lugar a dudas afirmaré que no, pero sí que es justo admitir que hay una corriente de nueva gastronomía germana interesante en muchos conceptos diferentes y atractivos; en resumen, hemos comido bien en Berlin.

Zür Haxe

Zür Haxe

Para los que buscáis dónde comer comida tradicional en Berlin, la dirección a subrayar en el mapa es la de Zür Haxe, un restaurante alejado de cualquier destino turístico en un pequeño barrio urbano al que se puede acceder en tranvía y luego caminando un rato pero que al entrar te contagias automáticamente con el espíritu bávaro que rezuman sus paredes, la decoración y la vestimenta de los camareros que, quede dicho, sólo chapurrean inglés hasta tal punto que tuve que lanzarme a la piscina y pedir “kartofel puree”, ¡suerte la mía cuando me enteré que efectivamente se llamaba así el puré de patata! Recuperando la seriedad, aquí hay que venir a comer ese crujientísimo codillo curado y luego asado que llaman Schinkenhaxe que tiene una piel perfecta y un interior jugoso y sabroso casi adictivo y que viene acompañado de un bonísimo chucrut. Es una señora pieza no apta para almas solitarias pero si aún hay hambre también es recomendable el goulash y son correctas, sin emocionar, las salchichas. A todo esto hay que añadir que bebiendo cerveza no pagarás más de 20€, un regalo.

Repke Spätzlerei

Repke Spätzlerei

También en versión de comida tradicional alemana híper barata está Repke Spätzlerei, una pequeña cafetería donde hablan aún menos inglés que en Zür Haxe y no hay servicio de mesas: vas a la barra tipo “self service”, pides lo que crees que quieres y luego te lo sirven y te piden que vuelvas a llevar el plato. Aquí la especialidad es el Flammkuchen – la pizza en versión italiana – que tiene una masa fina y crujiente aunque nos sorprendió tambén muy positivamente el curry wurst, una buena salchicha acompañada de una salsa adictiva y ricas patatas y estuvo más que decente el clásico schnitzel (filete de cerdo empanado) con los spatzle, sello de identidad de la casa. No esperen lujos, es la casa de unas señoras que te dan de comer, a unos 15€ como mucho.

Crackers

Crackers

Pasando de lo más clásico a lo más en boga de la ciudad, llegar a Crackers nos costó pasar por la puerta tres veces y no darnos ni cuenta de que estaba allí. Una vez cruzado el umbral recorres un pasillo lúgubre y el primer acceso es como de una puerta de salida de emergencia y…¡tachán! Estás dentro de la cocina. Sí, con cara de “la he liado pardísima” ves a los cocineros trabajar como si estuviesen más que acostumbrados a ver gente que por equívoco termina allí, pero es que resulta que la entrada no es otra y que tienes que cruzar literalmente los fogones para llegar a un comedor de estética industrial con una enorme barra al fondo y un montón de mesas llenas a reventar. La carta es atractiva sobre el papel pero el servicio – tónica general en Berlin – tarda muchísimo sólo en venir a preguntarte qué quieres de beber y tardar treinta minutos sólo para arrancar es algo que, por lo menos a mí, pesa. La camarera se toma la libertad de sentarse en nuestra mesa para tomarnos comanda y la fiesta no es más que una consecución de platos con muchos ingredientes vegetales, coloristas pero anodinos, que se quedan sin rematar, un sí pero no que te deja frío y que sólo consigue animar una deliciosa panceta acompañada de kale salteado.

Mustafa's Gemuse Kebap

Mustafa’s Gemuse Kebap

Y aunque hay muchos restaurantes “de moda” en la ciudad, el que lo lleva siendo durante las últimas décadas y se mantiene impertérrito en el trono es el Mustafa’s. ¿Sabíais que el kebap es de origen berlinés? Fue un inmigrante turco el que efectivamente lo creó en la capital germana pero la verdad es que no se parece en absoluto a los que nos venden en España como sus homónimos. El trompo de carne es de aspecto natural, se corta a cuchillo y es una proteína sabrosa, el pan es bueno y cruje y las verduras se mezclan entre algunas asadas deliciosas, otras frescas muy bien cortadas y salsas caseras maravillosas; están tan ricas las hortalizas solas que optar por el kebap vegetal puede ser también un gran acierto. Las colas del Mustafa’s son largas por lo que ir a desayunar temprano como hicimos nosotros – sí, a las 11.45 de la mañana nos apretamos un kebap – puede ser una de las mejores opciones pero debéis tener en cuenta que no hay dónde comerlo, las calles de Berlín y toda su longitud para después pasearlas y bajar la ingesta. No pagaréis más de 5€ además del tiempo de espera que tengáis que sufrir, que también tiene precio.

Kumpel & Keule

Kumpel & Keule

Si lo que os apetece es comer carne con un punto atrevido y moderno en un local pequeño y acogedor donde las mesas se comparten – cosa que no me molesta porque el de al lado no entiende mi conversación ni yo la suya, pero que en España me hace sentir un poco cohibida – y se ofrece una carta con pocos entrantes, un par de hamburguesa y algunos principales donde terminar, vuestro sitio es Kumpel & Keule. Estaba realmente deliciosa la rilette de oca con pan casero untado en mantequilla y pepinillos con la que arrancamos y también nos sorprendió la terrina de café, manzana y crema agria que acompañaba unas láminas de tierno magret de pato ahumado. Aunque la burger estaba buena para mi gusto pecaba de tener una salsa demasiado potente que enmascaraba el sabor de la carne, cosa que no pasaba en el steak tartare con yema de huevo curado; probablemente uno de los mejores tártaros de carne que he comido últimamente junto con el de Zalacaín. Y también muy rico el pollo negro con vinagre de arándanos y pepino pero para los que quieran carnaza optaría por alguno de sus cortes de diferentes vacas de procedencias dispares; el festín por unos 50€ está servido.

Horváth

Horváth

Para rematar por todo lo alto, la gastronomía más puntera está bien representada en Berlin y para mi Horvàth es visita obligatoria para todo el que quiera conocer lo que en esta ciudad está pasando. El austríaco Sebastian Frank ha llevado hasta este cálido restaurante decorado todo en maderas sus raíces más espartanas y aquí efectúa una cocina de alta creatividad con ingredientes pobres, sin alharacas pero con combinaciones gustosas y sorprendentes como en el caso de la trucha con praliné y reducción de vegetales asados, los espárragos con conejo curado y limón o la terrina de pescado ahumado con vinagre. Sus dos menús cotizan a 140 y 120€ respectivamente teniendo el primero dos pases más que el segundo y estando acompañados ambos de un espléndido surtido de panes caseros con mantequilla. El servicio, aún estando en un 2* Michelin, tuvo la misma pega que sufrimos en la mayoría de los restaurntes que visitamos: tardanza generalizada, algo que se olvida rápido con sólo recordar el postre de zanahoria asada con sorbete de vinagre y reducción de membrillo que nos sirvieron. Hay mas direcciones de alta gastronomía en Berlin pero este post ya se está alargando más de lo debido, a los que pregunten sólo anoten estos nombres: Nobelhart & Schmutzig, Pauly Saal, einsunternull, Tim Raue, Ernst o Facil.

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