Tarta tatin de cebolla y sobrasada, ¡una versión salada!

tatin de cebolla

Juan – mi mano derecha, izquierda y todas – recuerda cuando era pequeño e iba a comer siempre a la casa de su abuela. “Era una casa en la que la cocina se desprendía por los poros y siempre había algún puchero en el fuego. Una casa donde, desde las 8 de la mañana, fuere verano o invierno, olía a comida, a bollos y a pan. Una casa de pueblo en la que siempre, absolutamente siempre, había postre.” Él cuenta que daba igual el día de la semana o si era una celebración o no; el postre era un plato más en la comida del día a día y, como tal, había que currárselo: rosquillas, leche frita, empanadillas de crema o tartas (MUCHAS TARTAS). De limón, de manzana, de chocolate… ¡Y es que las posibilidades son infinitas! Este preámbulo tan de abuelo cebolleta sirve para poner en antecedentes y para dejar claro que hacer postres o tartas no es ningún arte místico secreto que no se pueda aprender. Todo lo contrario, es más fácil de lo que parece y sólo se necesita una báscula o un buen medidor al lado. Y en cuanto al tiempo, nada de lo que preocuparse. Como prueba de ello, el pasado jueves 15 de octubre, en el Centro Comercial de La Gavia, hicimos (sí, Juan hizo la mayoría, tengo que admitirlo. Yo estaba todavía de baja bastante fastidiada de la espalda pero le guié bien ;) ) cuatro tartas en menos de hora y media.

clara la gavia

Empezamos precalentando el horno y remangándonos para ponernos manos a la obra. No todas las recetas, de hecho sólo 2, necesitarán de este electrodoméstico, pero siempre es conveniente precalentarlo por lo que pueda pasar. A partir de aquí, sólo hay que seguir los pasos y ejecutar. La primera que iba a pasar por el horno era  mi archiconocida tarta de queso. Una tarta muy fácil que, como muchas otras, empieza con una base de galleta y mantequilla (60gr – 100gr) y luego sólo es mezclar ingredientes, batir y cubrir. De veras, se tarda más en el reposo (1 día es mejor) que en en hacer la tarta, donde la verdadera dificultad radica en saber cómo funciona el horno de cada uno (los hornos mienten más que hablan).  En el último showcooking de La Gavia (ya sabéis que estoy allí una vez al mes hasta final de año), cuando preguntamos qué tartas se tendrían les gustaría que hiciéramos, la inmensa mayoría nos dijo que querían aprender a hacer una tarta red velvet. No había hecho nunca una porque no soy muy fan de hacer tartas con colorantes y tan ‘artificiales’, pero encontramos remolacha en polvo y funcionó la mar de bien. A la gente le encantó y alucinó con lo fácil que era. Una tarta preciosa, bonita y que triunfará ante los comensales cuando la vean aparecer entre el resto de comensales. Más si cabe cuando se enteraron que el colorante, 100% natural, era remolacha.

tarta chocolate y toffee

Otra de las tartas que hicimos, de chocolate y toffee

 

Pero el triunfo por goleada, sin duda, se dio con giro dramático de los acontecimientos y es que sorprendimos con la clásica tarta tatin, pero en esta ocasión, fue una tarta tatin salada de cebolla y sobrasada. En el siglo pasado, un despiste de Stéphanie Tatin hizo que se cocinaran más de la cuenta las manzanas y, para no desperdiciarlas, le pusieron la pasta encima y la hornearon; después le dieron vuelta con cuidado, y descubrieron esta variante tan conocida en la cocina francesa. Pues bien, una vez surgió la idea, era cuestión de reinventar los ingredientes: cebollas en lugar de manzana y el contrapunto de la potente sobrasada mallorquina. Para que os podáis degustar y probarlo en casa, os dejamos la receta un poco más abajo. 

Tarta tatin de cebolla

Y se dejó lo mejor para el final: una tarta de chocolate y toffee salado que fue la reina de la tarde. Una tarta que mezcla a la vez gula y lujuria que se hace en un santiamén y, lo mejor de todo, que no necesita de horno. Lo que sí es importante en todas las recetas es la utilización de ingredientes de la mejor calidad y lo más natural posible: buenos y puros chocolates, buenas mantequillas, aceite de verdad… Es lógico que las tartas son para tomar de vez en cuando, pero eso no quita que cuando uno se ponga manos a la obra repostera, pueda utilizar buenos ingredientes y lo más saludables posible. Sólo así sabremos lo que lleva cada receta y lo que uno puedo o no permitirse. Si os interesa todo este mundo recetero de los showcookings, seguimos todos los meses a pie del cañón en La Gavia. No puedes perderte el próximo Showcooking que se celebrará, en este centro comercial, el próximo 19 de noviembre a las 18h. Pasaremos un rato divertidísimo viajando a china y cocinando recetas clásicas de la gastronomía asiática. Si quieres apuntarte al taller, sólo tienes que enviar un mail a: pac@lagavia.es.

Tarta tatin de cebolla y sobrasada, ¡una versión salada!
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Serves: 4
 
Ingredients
  • 4 cebollas medianas
  • 50 gr mantequilla sin sal
  • 4 ramitas de tomillo fresco
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 2 cucharadas de vinagre de sidra
  • 8 dientes de ajo
  • 2 hojas de laurel
  • 320g masa de hojaldre con mantequilla
  • 80 gr de sobrasada
Instructions
  1. Precalientar el horno a 220 ° C.
  2. Pele las cebollas y córtelas por la mitad. Colocar la mantequilla en una sartén antiadherente refractaria de 26 cm a fuego medio, apta para el horno.
  3. Añadir a la sartén el tomillo y el laurel, luego el azúcar y el vinagre.
  4. Colocar entonces las mitades de cebolla en la sartén, con el lado cortado hacia abajo. Pelar y cortar por la mitad los dientes de ajo y colocarlos en los huecos, luego sazonar generosamente con sal y pimienta negra.
  5. Tapar y baje el fuego al mínimo, dejar cocinar 10 minutos.
  6. Quitar la tapa, dar la vuelta a las cebollas para que queden con la parte ovalada hacia la sartén y dejar que continue cocinando para que se evapore el caldito. Cuando esté casi evaporado añadir la sobrasada repartida y apagar el fuego.
  7. Colocar la masa de hojaldre sobre las cebollas, usando una cuchara de madera para empujarla hacia los bordes de la sartén.
  8. Hornear durante 35 minutos, o hasta que esté dorado e hinchado, lo conveniente es pinchar un poco la masa para que no suba mucho.
  9. Cuando salga del horno, ayudarnos con una espátula para separar los bordes y, con un plato, dar la vuelta como si fuese una tortilla.

 

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