Categoría Primeros

Alcachofas fritas y confitadas y El Mesón de Doña Filo (Colmenar del Arroyo, Madrid)

Estamos en plena temporada de alcachofa y, ya sea Tudelana o del mismísimo Benicarló, he de reconocer que es uno de mis vegetales favoritos siempre que sea fresca (o en algunos casos congelada) pero no logro tragarla si es la alimonada y vinagrera embotada. En casa las hacemos de distintas formas: con bechamel y gambas, fritas, hervidas, rellenas y las clásicas salteadas con jamón ibérico; pero el otro día comiendo

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Lentejas. Curry. Cigalas.

Nos conocimos siendo un gran perolo lleno de lentejas estofadas con curry a las que le acompañarían unas cigalas de cuerpo pelado previamente marcadas en la plancha. Detrás de la olla había un hombre con cresta, uno de esos que ahora está muy de moda y que no voy a nombrar para no caer en la repetición. Sí, ese al que admiro por, entre otras cosas, ser fiel a sí

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Los bollos de Navidad (y mi sopa de algas wakame)

Somos animales de costumbres y eso, queridos, por mucho que os empeñéis, no me lo podéis negar. Si yo mientras que escribo esto estoy con un Roscón en la amasadora es, única y exclusivamente, porque las tecnologías no me han abducido lo sufiente para estar ojeando al mismo tiempo por lo menos cinco webs de regalos navideños. Sin embargo, mi sopa de algas wakame y yo (Se busca persona, animal

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El cocido de la abuela LIGHT: retando al invierno

Os lo avisé. Y el que avisa no es traidor. El frío llega sin piedad, ¡bandido! Espero que estéis poniendo en práctica esos trucos bebibles que comenté el otro día, en días lluviosos como el de ayer se agradecen, y mucho. Pero no sólo los líquidos reconfortan esas jornadas en las que querríamos estar sólo entre la cama y el sofá, con una manta hasta las orejas y cualquier programa

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Curry rojo de garbanzos

  Acabo de echar la vista atrás para ver las recetas que llevo publicadas en los últimos meses. Es curioso, sólo con verlas me doy cuenta del poco tiempo que he tenido para cocinar este verano. Voy de un lado para otro como un pollo sin cabeza y, cuando estoy en casa, me paso delante del ordenador más de 16 horas al día escribiendo el libro. ¡Quién me hubiese dicho

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