Etiqueta Garbanzos

Una receta de Potaje de Vigilia para adorar la Semana Santa

  El pote (o la pota) no era más que la olla donde tradicionalmente se cocinaban los guisos de legumbres y de largas cocciones sobretodo en la zona norte de España pero también en Francia. De ahí surgió el nombre de “potaje” pero la realidad es que lo más común era que las alubias, garbanzos o lentejas estuviesen acompañados de diferentes piezas del corte, normalmente, del cerdo como se puede

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Garbanzos con calamar, setas y pesto

Siempre os he confesado que me vuelven loca los guisos de cuchara, con fundamento y de la suculencia. Me recuerdan a sabores de casa, al hogar, al calor, al mimo… y es por eso por lo que siempre me gusta encontrarlos en las cartas de los restaurantes. En esta ocasión os traigo un guiso de garbanzos con calamar, setas shiitake y pesto de almendras que estamos haciendo en la carta

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Cocido madrileño

Lo he dicho siempre: me vuelve loca la cuchara. Sopas, cremas, salsas pero sobretodo los guisotes de legumbres o patatas y esas cosas. Una es muy básica podréis pensar pero en mi casa en invierno se hace cocido una vez a la semana sí o sí, es como ir a misa los domingos en época del Generalísimo, impepinable haga sol, nieve o llueva. Pero no os creáis porque lo hacemos

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El cocido de la abuela LIGHT: retando al invierno

Os lo avisé. Y el que avisa no es traidor. El frío llega sin piedad, ¡bandido! Espero que estéis poniendo en práctica esos trucos bebibles que comenté el otro día, en días lluviosos como el de ayer se agradecen, y mucho. Pero no sólo los líquidos reconfortan esas jornadas en las que querríamos estar sólo entre la cama y el sofá, con una manta hasta las orejas y cualquier programa

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Curry rojo de garbanzos

  Acabo de echar la vista atrás para ver las recetas que llevo publicadas en los últimos meses. Es curioso, sólo con verlas me doy cuenta del poco tiempo que he tenido para cocinar este verano. Voy de un lado para otro como un pollo sin cabeza y, cuando estoy en casa, me paso delante del ordenador más de 16 horas al día escribiendo el libro. ¡Quién me hubiese dicho

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