La importancia de un buen desayuno

La sabiduría popular dice que el desayuno es la comida más importante del día, es cuando debemos hacer acopio de todas las energías posibles para afrontar la jornada (y la vida, por consiguiente) con fuerzas, ganas y entusiasmo.

PREPARAR UN BUEN DESAYUNO

Durante este medio mes de enero dedicado a purificarnos tras las fiestas, nos hemos centrado en establecimientos donde venden los mejores productos biológicos, en recetas saludables pero creativas y sabrosas, en como comer de manera sana en restaurantes de menú… ha sido una recopilación de como hacer de la rutina un hábito bueno para nuestra salud, el monográfico detox acabará mañana, aunque espero haberos acercado un poco más a un hábito de vida que debería terminar de adquirir en la mía, es una de mis grandes tareas pendientes, la constancia de mantener una alimentación sana durante todo el año, no solo para recuperarme de excesos puntuales.

Hoy mi consejo va en una dirección muy concreta, el evitar cometer el error de desayunar bollería, pastas u otros alimentos tan tentadores como nocivos para nuestra linea, y sobretodo para nuestra salud.

A menudo os comento que hay épocas en las que, por motivos laborales, no tengo tiempo para comer con tranquilidad, ni siquiera ganas ni fuerzas para prepararme un tupper la noche anterior para llevar, por lo que en la nevera de la oficina opto por tener tomates, latas de atún y olivas, embutido… productos para salir del paso.

Para desayunar sin perder tiempo ni caer en tentaciones (para desayunar, mi mayor perdición son los croissants de jamón y queso), dado que tengo preferencia por los gustos salados, a menudo opto por hacerme un bocadillito de pan integral o de semillas, con pan con tomate y aceite extra virgen de oliva y jamón en dulce, un tentempié sencillo, sabroso y que ayuda a aguantar parte de la jornada sin un excesivo aporte de calorías. También se puede sustituir el embutido por queso o atún, dependiendo de lo que nos apetezca en cada ocasión. Lo más importante es que sean productos de calidad.

Todo acompañado por un buen café (si se desea, con leche, mejor desnatada o semi), un zumo de naranja natural, durate el resto del día mucha agua (según mi gusto, helada y con con limón exprimido es perfecta) y alguna que otra Coca Cola Light (a la que soy adicta, lo reconozco (ni la normal, ni la Zero me gustan).

Espero que mis intentos de dieta sana os inspiren, al menos, lo intentamos, antes de volver a caer en las garras de las tentaciones excesos y perdiciones que tanto nos apasionan.

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