Comer en el recinto ferial

Sinónimo de comer hacer largas colas, comer mal y pagar precios abusivos por un servicio pésimo.

EL BIKINI MÁS CARO DE LA HISTORIA

Si sumamos el hecho de que los días que se visita una feria por trabajo suelen ser caóticos y estresantes, el dolor de piernas, pies y cabeza, este post suena al relato de una pesadilla más que otra cosa.

La Fira de Barcelona alberga diferentes bares y establecimientos donde se pueden comer tapas y bocadillos y hasta una pseudo marisquería destinada a los ejecutivos que tienen más tiempo para comer y cerrar tratos en la mesa. Los comunes mortales solemos optar por salir del recinto ferial cuando es posible (en ese caso, aunque vayamos al peor sitio del mundo, tendremos la garantía de que comeremos mejor que dentro), o fastidiarnos y aguantar las largas colas con gente que tiene el mismo stress, cansancio, prisa y mal humor que nosotros.

Todo esto para pagar precios altísimos por bocadillos o montaditos simples y anodinos, y si los pedimos calientes… la espera se multiplica, por lo que se acaba comiendo mal y de prisa. En mi última visita a una importante feria en Barcelona pude “degustar” el bikini (o mixto, según vuestra proveniencia) más caro de la historia… 5 euros por un sandwich de pan de molde con jamón y queso (aunque al ver la tortilla francesa que ofrecían por el mismo precio, me alegré de mi elección…). Aunque todo depende de el bar que toque en el pavellón o pavellones en los que se lleve a cabo la feria a la que asistes o en la que exhibes.

La Fira de Barcelona, en su semi nueva parte de pavellones en la Gran Vía, cuenta con un restaurante al cual he ido algunas veces, pero que no es un local para ir a diario debido a los precios proporcionales a su diseño y calidad. Nuclo está ubicado en un entorno exclusivo diseñado por el arquitecto Toyo Ito nace el nuevo restaurante de Gastrofira. Un nuevo concepto de cocina que combina tradición e innovación donde el producto es el protagonista. La oferta gastronómica firmada por el chef Jordi Narro y su equipo incluye un menú ejecutivo, un menú degustación y una selecta carta integrada por 25 platos. La oferta se completa con una bodega de más de 200 caldos.

Lo que no estaría de más sería una alternativa entre el comer un bocadillo pésimo y la nouvelle cousine, aunque visto lo visto prefiero paragr lo que vale una buena comida que una exageración por un bikini.

 

2 comentarios sobre:
“Comer en el recinto ferial”

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.


*