Quesos y Txacolí para merendar

La verdad es que en este viaje por el norte no hemos hecho más que comer, lo que es normal, conociendo las delicias gastronómicas de la zona.

TABLA DE QUESOS Y TXACOLÍ

TABLA DE QUESOS Y TXACOLÍ

Por la tarde, tras haber pasado la mañana en Bilbao, haber disfrutado de los restaurantes de la Plaza Nueva, hemos vuelto a Getxo para dar una vuelta, visitar el puente Colgante (o Puente de Vizcaya) que une Getxo con Portugalete y es Patrimonio de la Humanidad, pasear por el puerto y merendar de una manera muy especial.

Es una pena que no recuerde el nombre de la tasca donde hemos merendado, lo que sí que recuerdo es lo especial que hemos comido, además de un par de pintxos de pimientos del piquillo con brandada de bacalao, de champiñones rellenos y jamón y de jamón ibérico con pimiento verde, hemos disfrutado de una tabla de quesos de excelente relación calidad precio regada por Txacolí, vamos que yo siempre quiero merendar así…

El chacolí (si lo escribimos en castellano) es un vino blanco que se produce en el País Vasco (existen producciones menores en Cantabria y Burgos, y hasta en algunos lugares de Chile) que se elabora a partir de uvas verdes, lo que provoca una cierta acidez en su sabor en el paladar.

Las variedades de uva cultivadas son la hondarribi zuri, hondarribi beltza (menos extendida) y munematsa (únicamente en Vizcaya). La mayor producción  de este vino espumoso se centra en las bodegas de las localidades costeras de Guetaria y Zarauz, ambas pertenecientes a la Denominación de Origen Getariako Txakolina.

Si nos centramos en la historia del txacolí era producido en caseríos o casas de campo de manera artesanal. Fue objeto de comercio, al menos desde principios del siglo XVI en Guipúzcoa, de cuando data el primer documento histórico en el que se hace referencia al txacolí como tal. Hacia el siglo XVII ya hay también refencias en Vizcaya acerca del chacolí.A principios del siglo XIX, si no antes, se pagaban diezmos del txacolí desde Vizcaya al Conde de Montijo. Entrado el siglo XIX también se tienen noticias del comercio de txacolí entre Vizcaya y poblaciones de Cantabria como Colindres.

La producción es principalmente de vino blanco, aunque más raramente también se producen rosados y tintos. El color del vino blanco es amarillo pálido; en nariz denota intensos aromas a cítricos, hierbas y flores; en boca es fresco, ligeramente ácido y fácil de beber. Tiene que servirse fresquito.

Antes de consumirlo se escanciaba, como se hace con la sidra natural actualmente. Esto es debido a que antiguamente no se filtraba ni clarificaba. En los últimos años varias bodegas han empezado a estudiar y mejorar su elaboración para conseguir mejor gusto y aromas, obteniendo vinos con un sabor muy satisfactorio, en nuestro caso lo hemos servido de la manera tradicional y bebido con mucho gusto.

 

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