Comer en Barcelona

Como Febrero ha sido un mes muy ajetreado y viajero este marzo pienso dedicarselo a mi adorada ciudad de orígen, Barcelona.

UN CLÁSICO, EL MADRID-BARCELONA

La verdad es que se man acumulado noticias sobre restaurantes, comercios y otras actividades gastronómicas en la Ciudad Condal, así que no está nada mal la idea de dedicarme a descubriros rincones recónditos, tiendas caprichosas, mercados auténticos, pastelerías de diseño y locales a los que soy asidua (ya sean lo de más rabiosa moda y actualidad como los cuchitriles más sorprendentes) en esta preciosa Ciudad Condal.

La cocina en Barcelona presenta como platos más típicos muchos de los que os he hablado a lo largo de los meses de vida de este blog, como guisos del tipo de la escudella i carn d’olla, potajes con verduras, arroz, fideos y patatas, servido como sopa, el cocido con judias blancas, que incluye butifarra (tradicional salchicha catalana), pilota (masa de carne de vaca), pan, huevo y especias, o similares versiones como faves (habitas, un plato muy típico y que a mi me encanta) a la catalana o botifarra amb mongetes, y el arroces a la cazuela o caldosos (también se toma el clásico arroz Sr. Perellada, que os recomiendo vivamente), parecidos a la paella valenciana.

Entre las especialidades de pescado, debemos decir que al tener la costa tan cerca son muy variadas y comunes, podemos citar la “zarzuela”, (nombre que se da a la opereta en España) de mero, rape, langostinos o gambas, calamares y mejillones. De esta zarzuela existe una versión más noble “la opera”, que en vez de langostinos tiene langosta, y también es muy clásica la receta de bogavante o langosta a la catalana o a la barcelonesa. Otra receta muy típica es el suquet de peix, a base de bacalao condimentado.

Entre sus postres más típicos destacamos la conocida crema catalana, que es una especie de flan de yema, el mel i mato, requesón con miel, y el postre de músico, elaborado con piñones y pasas.

Entre los vinos de la zona, destacamos los tintos de Peralada, Alella, Tarragona y Priorat. Entre los blancos, los del Penedés. Y cómo no, los famosos espumosos o cavas del Penedés y de Peralada.

Me encanta que mi pasión por mi ciudad, que adoro y encuentro que es una de las mejores del mundo para vivir debido a su carácter multicultural, el hecho de tener mar y montaña, el clima (factor muy importante), el arte y la arquitectura, sus comunicaciones con las mayores capitales mundiales y como no, la comida.

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