En Ville, adorable Bistrot

Descubrí este restaurante por casualidad, por curiosear por algunas calles para hacer tiempo antes de una cita por la tarde, sin tiempo para ir a casa a comer, buscando un menú para ese medio día.

Este bistrot está en la zona del Raval (hay que conocerlo, no está en un sitio de paso ni es un local llamativo), la verdad es que su aire romántico contrasta con el ambiente urbano multicultural exterior, la comida, excelente, el precio, coherente, buen servicio y buenos vinos en un bonito ambiente, siempre que he llevado a alguien a probarlo me he cubierto de éxito.

SALMÓN EN CROSTA

Ahora hacía tiempo que no iba, hasta que, de compras tardías con una amiga, decidimos terminar nuestro shopping con una cenita a la altura, y las palabras En Ville se iluminaron en mi cabeza, obviamente triunfé con mi elección.

En este caso cenamos un plato único, mi amiga el Onglet de ternera en su jugo con patatas al horno (el original se sirve con unas irresistibles patatas Dauphinois al gratin, escalivada tibia macerada con aceite de sésamo, aunque su intolerancia a la lactosa le hizo cambiar de acompañamiento), y yo un salmón al horno, con crosta de romesco, espuma de patata con aceite de jamón ibérico.

ONGLET DE TERNERA

Como entrantes hay una selección de tapas variadas (los huevos estrellados con virutas de foie están muy bien), ensaladas y verduras a la brasa, como carnes como el Steak Tartar cortado al cuchillo con patatas fritas y bouquet de ensalada a la vinagreta de mostaza (lo he tomado y lo hacen muy bien), el magret de pato con  aguacate a la parrilla y salsa cremosa de brie o el cochinillo confitado al horno servido con boniato asado y salsa de setas silvestres.

Como otras opciones de pescado tenemos una selección de mariscos , con cigalas, escamarlanes, sepia y langostinos; un fish and chips frito en papillote al horno y servido con patatas paja y all i oli, o bacalao a la plancha con pil-pil y salteado de tirabeques.

Aunque no sea una entusiasta de la pasta en restaurantes fuera de Italia, debo reconocer que una vez probé la pasta que había pedido otro comensal y me encantó, por mucho que encuentre absurdo comer pasta en un bistrot francés.

Al ser francés los quesos no podían perder protagonismo, su selección incluye el Chevrot Affiné, el Reblochon y el Berger du pais.

Los postres, desde el clásico crumble de manzana a diferentes especialidades del día, una delicia.

 

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