Caracoles en Can Vador

Soy una fanática de los caracoles, me encanta comerlos de cualquier manera: en salsa, a la llauna, picantes, con ibéricos o en arroces y otras recetas. Lo que no me gusta es cocinarlos, ya que me da pena el sonido o llanto que emiten al cocerlos vivos, aunque el resultado de tan cruel acción valga la pena.

CARACOLES A LA LLAUNA

Can Vador está Emplazado en el corazón del Eixample de la ciudad condal, acogedora es su estética rústica de paredes enladrilladas y con un mobiliario tradicional y clásico. La luminosidad tenue de su espacio es capaz de evocar un ambiente intimista muy entrañable. Entre sus instalaciones, además de sus mesas, se agradece contar con una zona de barriles para disfrutar de sus tapas, dos espaciosos comedores y un espacio privado (aunque he notado que cuando el privado está completo, los otros espacios van bastante atabalados).

La especialidad de la casa son los platos caseros catalanes, además de la carta el restaurante cuenta con un conveniente y de calidad menú de medio día, que incluye primeros como fideos con sepia i all i oli, verduras a la brasa con romesco, salteado de guisantes gambas y champiñones, alcachofas naturales rellenas de jamón ibérico, empedrat de bacalao, minestrone de galets o ensalada del huerto.

CARACOLES CON JAMÓN IBÉRICO

Entre los segundos incluyen como el arroz caldoso con caracoles y conejo, merluza al horno con patatas, cordero a la brasa, dorada fresca a la brasa con condimento, carnes como el bistec o la entraña de ternera, secreto de cerdo, churrasco, botifarra, pollo, hamburguesa, carrilleras o pies de cerdo o conejo siempre a la brasa.

Como postres ofrecen fruta natural, la coca de manzana (desaconsejable, es industrial y de baja calidad), flan de huevo, manzana al horno, puding de coco o helados.

El ambiente es acogedor y familiar, en especial al medio día el público está formado por ejecutivos, el servicio es bastante lento, aunque si no vas con prisas vale la pena.

En este caso comimos caracoles a la llauna como entrante y escogí las alcachofas rellenas de jamón ibérico de primero (muy buenas) y el arroz caldoso con caracoles y conejo, que me decepcionó ya que el arroz estaba pasado (y no, caldoso no tiene por queé ser sinónimo de deshecho) y muy soso.

A pesar de esta última experiencia en concreto, el restaurante es bastante correcto y recomiendo las verduras a la brasa y las carnes también a la brasa con sus salsas.

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