Sant Josep, Día del Padre

Ante todo felicidades a todos los José, Josefina, Pepe, Pepa, Giuseppe, Joseph y todas sus variaciones, en especial felicidades a todos los Josep y a todos los padres y papis.

El título va medio en catalán medio en castellado debido al hecho de que hay hablaré de una especialidad que se come hoy en Catalunya: La Crema de Sant Josep, que se toma acompañada por Fresones, nata y melindros si se desea (como proponen en la pastelería Escribà).

ESCRIBÀ

La crema catalana, crema quemada o la crema de Sant Josep, como dicta la tradición  debe comerse el día 19 de Marzo, pero como es tan buena y gusta a casi todo el mundo se come también el resto del año. En muchos restaurantes de Catalunya y de toda España (hasta en francia, con el nombre de Creme Brulée) es normal encontrarla en la carta.

 Como decía Josep Pla : “encara he menjat, en cases particulars, maravelloses cremes cremades servides en plats o safates, no pas en cassoletes de terrissa, com fan els restaurants” (aún he comido, en casas particulares, maravillosas cremas quemadas servidas en platos o bandejas, no en cazuelitas de barro, como hacen los restaurantes), haciendo referencia a la manera clásica de servir en cazuelitas de barro esta crema quemada.
 
En cuanto a su origen,  sigue siendo confuso, el historiador, escritor y profesor de gastronomía y enología, Jaume Fàbrega i Colom, asegura que aparece en los recetarios medievales bajo el nombre de “Llet cuita” (leche cocida, supongo que una especiae de panna cotta) o “Lluixell”  aunque no sev especifica ni el siglo ni los recetarios a los que hace alusión.

FELIZ DÍA DEL PADRE

 
Una receta precursora de la crema catalana puede ser el  “menjar blanc” ( literalmente, comida blanca, típica del Baix Camp, provincia de Tarragona ), llamada también “mató de monja” (requesón de monja) o “mató de Pedralbes” (típico de esta zona de Barcelona ) que incluía huevos (que tenía más parecido con una crema que con el requesón que conocemos) y que aparece en el libro “Llibre de totes maneres de potatge de menjar“, más conocido como “Llibre de Sent Soví“, que data del S.XIV
 
 El “menjar blanc” podía ser dulce o salado puesto que en la cocina medieval catalana no era habitual separar el dulce para los postres, era oficiado con leche de almendras, almidón de arroz, y azúcar (acompañando carnes) y piel de limón y canela en su versión dulce, y disfrutó de gran fama en la Europa medieval difundiéndose por muchos países. En los siglos XIV y XV esta crema aparecía en recetarios castellanos (erróneamente traducido como manjar blanco, podemos encontrar un ejemplo en  Don Quijote de la mancha), italianos, franceses, británicos y portugueses, considerada como una “panacea universal” en todas las cortes de Europa e Inglaterra.
Su técnica de preparación es muy parecida a la de la actual crema de Sant Josep, siendo singular el uso de almidón, que la distingue de otras preparaciones, que suelen espesarse con harinas de maiz, o de trigo.  

Un dato muy interesante sobre esta época del año es que hasta el año 1491  la iglesia no decidió que los católicos pudieran comer leche animal y huevos en la Cuaresma, siendo ésta la razón por la cual no aparecen prácticamente estos ingredientes en recetas cuaresmales

A finales del siglo XVIII es cuando la crema catalana ya aparece reseñada como tal, al menos una docena de veces, de la mano de Rafael d’Amat de Cortada i de Senjust, Baró de Maldà  en sus diarios o crónicas manuscritas “Calaix de Sastre”.

Como véis este postre tiene una historia apasionante, casi tanto como su sabor inconfundible. 

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“Sant Josep, Día del Padre”

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