Paella de viernes Santo

Da gusto comer en casa y no cocinar yo, por mucho que me guste, que tome las riendas la mamma me encanta…

UNA BUENA PAELLA

Considerando que es una chef italiana, parece insólito que se le de tan bien cocinar paellas, aunque considerando su formación internacional… no podemos más que rendirnos a sus pies.

Siendo viernes Santo carne no se puede poner en esta paella, por lo que hemos optado por hacerla mano a mano a base de sepia y alcachofas y el resultado ha sido excelente, no os pondré la receta, ya que cada paella es un mundo, y recetas las hay miles en internet, lo que os aconsejaré es lo que siempre me dice la mami, que un buen sofrito y un buen caldo es la clave para que sea un éxito, a parte del amore, que es la clave de cada plato que podemos cocinar.

Hablaros de la paella en sí puede resultar banal, pero me gustaría profundizar en una de las curiosidades de este plato que siempre me ha llamado la atención, es decir, la tradición de tomar este plato los jueves, en especial en los menús del día en cualquier br o restaurante.

La costumbre en algunas familias de comer paella los jueves surge seguramente entrado el siglo XX, usualmente en la zona de Madrid, Valencia y Cataluña. Procede posiblemente de colegios y cuarteles y existen varias teorías para explicarla. En los restaurantes de estas comunidades es costumbre que aparezca en los menús del día

Una de ellas es el Reparto tardío, dado que los pescadores libraban el domingo, el lunes era el primer día que se podía comprar pescado fresco, que se vendía primero en la costa. El sobrante se repartía por el interior, pero como se distribuía en carros no llegaba a la mayoría de poblaciones hasta el jueves. Este día se preparaba la cazuela de pescado con arroz en Valencia ciudad.

Otra razón es el Día de libranza de las sirvientas, dado que el día en que las sirvientas libraban era el jueves, la comida de la familia debía hacerla la Señora. Para que no fuese demasiado engorro, las sirvientas dejaban preparados desde la noche anterior todos los ingredientes, de tal modo que la cocinera tan solo debía preparar el arroz en la paella, y finalmente agregar el resto de los ingredientes y dejar reposar.

Hasta que investigué para esta publicación mi curiosidad siempre se había visto estimulada por esta tradición, por lo que me ha encantado poder compartir lo que he averiguado.