Otra cena alemana

Visto el éxito que tuvo hace unos días la cenita alemana a base de chucrut y pinchitos de frankfurt, he decidido volver a hacer una cena con la misma temática, prácticamente con los mismos ingredientes pero con un toque diferente, para no aburrir al personal.

ENSALADA DE COLES

En primer lugar, el primer plato a base de repollo, es una ensalada fría, a la que añadimos col lombarda (es importantísimo cortar las coles muuuy finas, si es a máquina, mejor),  huevo rallado y alcaparras, y lo aliñamos con vinagre balsámico de Modena caramelizado.

Los pinchitos también son diferentes, ya sea en la composición (variamos el pepinillo de la receta de hace unos días, por una cebollita en vinagre) como en la presentación, dado que en este caso es vertical, ya que pinchamos las brochetas en dos rebanadas de pan negro de centeno, un clásico de la alimentación germánica, y lo acompañamos con mostaza antigua.

PINCHOS DE FRANKFURT

Las semillas de mostaza (Brassica nigra) se utilizan en la cocina desde los tiempos antiguos. Hay registros de que en la antigua Roma ya se utilizaban sus semillas de manera similar que en la actualidad: rompiéndolas un poco en un mortero y agregándole vinagre, sal, un poco de miel y algunas hierbas para hacer una salsa pastosa similar a la salsa mostaza actual.

EMPLATADO

La especie blanca (Brassica alba) se utiliza para mostazas de sabor intenso y picante, la sp. marrón (Brassica juncea) es la ideal para mostazas aromáticas y la negra (Brassica nigra) es adecuada para salsas de sabor fuerte. Normalmente las salsas mostazas utilizan más de una variedad en su composición, para aprovechar todas las características de estas semillas.

Cuando son utilizadas enteras en algún plato, es normal encontrar semillas marrones o negras: la mostaza blanca es la mejor para hacer salsa mostaza a partir de ls semillas blancas reducidas a polvo. Se mezclan treinta gramos de mostaza blanca con granos machacados groseramente de mostaza marrón (un buen puñado alcanza), le agregamos vinagre para hacer una pasta, le agregamos un poco de sal y alguna especie si así lo deseamos y lo dejamos reposar un buen rato para que desarrolle su aroma. Obtenemos así una excelente salsa mostaza similar a la muy famosa Mostaza de Dijón. Tener en cuenta que hay que utilizarla en un corto lapso de tiempo, porque con el paso de los días pierde fuerza.

En algunos países de la Europa del Este se hacen germinar las semillas y utilizan la planta como verdura.

3 comentarios sobre:
“Otra cena alemana”

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.


*