Desayuno recién llegados

La montaña inspira a los madrugones, que son una de las cosas que más odio en el mundo, suerte que tengo una asombrosa tendencia a poder dormir el los medios de locomoción, en este caso el coche, en el que pude pegar una cabezadita de camino a Puigcerdà.

ESPRESSO

Otro clásico es llegar antes de la hora de check in al hotel, y por lo tanto, aprovechar ese tiempo para dar una primera vuelta de reconocimiento al lugar vistado, ya sea nuevo u un viejo conocido, como en esta ocasión, en la que no solo dimos una vuelta, sino que aprovechamos para desayunar.

El local escogido es un bar moderno y agradable que no solo está especializado en crepes y galettes (lógico, considerando lacercanía a Francia), sino también en helados y desayunos (aunque en este caso hayamos optado por una sencilla flauta de ibérico).

Además de las crepes clásicas su carta abarca especialidades como la Suzette (con azúcar y zumo de naranja natural flambeado), la Five O’Clock (de menta, chocolate, nata y nueces, la Melba (con mermelada de arándanos, melocotón y helado de vainilla), la más soprendente, la Cerdanya (con melocotón y romero y nata o chocolate).

DESAYUNO

Como opción salada muy tentadores los tríos de Galettes: con huevo, queso y cebolla o bacon, huevo, jamón dulce, y tomate (se puede sustituir por queso o champiñones) y huevo, espinacas y queso, entre otras.

De esta manera, con las pilas cargadas podemos seguir con nuestra aventura.

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