Puigcerdà: el Hotel (desayuno)

De la misma manera que la cena resultaba un tanto decepcionante, no se puede decir lo mismo del desayuno en este hotel, en el que tenía puestas muy pocas aspectativas (será por qué en los últimos dos años he visitado hoteles en toda la península – y no solo- de la misma categoría, y en lo que se refiere a desayunos suelen dejar mucho que desear), nos sorprendió gratamente.

TABLA DE QUESOS

La primera sopresa fue la calidad del café y el zumo de naranja, el primero en lugar de un brebaje aguado, era obra de una máquina Nespresso, donde de manera self service, como suelen ser los bouffet de desayuno cada comensal podía escoger la intensidad de su cápsila y preparar su necesario café al gusto.

El zumo en lugar que ser polvos con sabor a medicina hechos líquido (obra de esa máquina infernal propia de los hoteles de media categoría) era de ma marca Granini.

La selección de alimentos salados iba de los calientes con huevos y bacon, a los fríos, con diferentes embutidos de la zona y una completa tabla de quesos, ya sean de la cerdanya como internacionales.

Para las delicias de los que prefieren un desayuno más propio del mar: salmón marinado con eneldo, bonito en aceite y sardinas, todo acompañado por pan casero.

En lo que se refiere a las opciones dulces, tartas caseras, fruta, muesli y mermeladas.

Espero que hayáis disfrutado de la que, para nosotros, fue una grata sorpresa.

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