Comiendo en la Milano Fashion Week

Hace unos meses os relaté un fin de semana gourmet de shopping entre amigas en Milán, esta vez os contaré como me alimenté en esta ciudad trotando entre fiestas y pasarelas de moda, una locura, tal y como os comenté en mi monográfico sobre los desfiles de Nueva York en septiembre.

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De nuevo  hemos comido y cenado en diferentes locales ( aunque por razones de tiempo la mayoría de días comíamos una vez y de prisa y corriendo) y en diferentes caterings de backstages y cocktails en pasarelas, sino que también hemos visitado y disfrutado de algunos de los clubs y hoteles más exclusivos de las ciudades visitadas.

Como no, hemos repetido visita a diferentes restaurantes, que casualmente yo desconocía (en especial un adorable bistrot y un japonés de batalla), pero que han sido curiosos descubrimientos para futuras visitas. Un día hasta hemos comido en un pésimo restaurante céntrico (justo al lado del Duomo) de estos en los que los platos son mediocres y carísimos, aunque repito, ciertas elecciones solo se deben a cuestiones de tiempo.

Quizás esta vez la visita a Milán ha sido menos lujosa en el ocio, aunque totalmente divina en el ámbito laboral, ya que hemos asistido a eventos de calibre mundial, hemos acabado agotados, pero ha valido la pena.

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