Desayuno completo, y a solas

Cuando se viaja con varios amigos y compañeros de profesión, eventos, presentaciones, fiestas y compromisos desde la mañana a la noche, llega un momento que una se satura, que necesita respirar, refugiarse en un sitio que no sea un Starbucks, pensar, comer mal y volver con las pilas cargadas.

DESAYUNO

DESAYUNO

Eso me pasó a mí, al fin y al cabo soy humana, y una mañana decidí desertar e irme a comer al bareto más cutre que pude encontrar  cerca de nuestro lujoso apartamento, justo en frente del Teatro Dolby, en Pleno Hollywood. Pues bien, no tardé mucho en encontrarlo.

El Snow White Café está rodeado de cadenas de comida rápida y tiendas de souvenirs, a pesar de ello lleva abierto desde 1946 y sus enanitos de Blanca Nieves en los cuadros de las paredes resultan encantadores, un homenaje al cine que nadatiene que ver con el caos que reina al salir del restaurante, donde figurantes, charlatanes varios, vendedores de mapas de las estrellas, fotos o lo que se les pueda ocurrir vuelven locos de consumismo a los transeúntes.

Las opciones de desayuno no eran muy variadas en la carta del restaurante, por lo que opté por el único que ofrecían (a parte de las homelettes en versión carnívora o vegetariana, que ne ese momento no me apetecían) : dos huevos fritos, patatas salteadas con cebolla, champiñones y bacon crujiente, con tostadas, mantequilla y mermelada, vamos, que no se puede decir que es light.

E resto de la carta se ciñe al más puro estilo americano: ensaladas (griega, Cesar, de cangrejo o Caprese), alitas de pollo sazonadas, quesadillas, sopa de pollo y vegetales, pizzas, hamburguesas clásicas, sandwiches de queso, atún o pollo, pastas como la de la casa (con crema de champiñones), a la boloñesa, con vegetales, ravioli a los quesos o rellenos de ternera al tomate.

Como platos consistentes ofrecen un combo de ternera con verduras y patatas, cordero rebozado, salmón al grill, Steak al estilo New York, medio pollo rustido o su pechuga  a la plancha.

En fín, no es el mejor restaurante del mundo, ni siquiera se acerca de lejos, pero esta mañana en concreto me resultó muy útil para ordenar ideas, serenarme y seguir el viaje con todas las energías que podía requerir. Y sin duda, es algo mejor que las cadenas de comida rápida por las que a veces optamos por no arriesgarnos con restaurantes de pinta más dudosa pero también mucho más auténticas, las que realmente deberíamos visitar en nuestros viajes a lo largo del mundo.

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