Día del padre olvidadizo, aunque muy dulce…

Dos de los hombres más importantes de mi vida celebran hoy algo, mi padre y un amigo muy querido su nombre, Josep.

FELICIDADES PAPÁ

FELICIDADES PAPÁ

Pero a buenas horas me acuerdo yo de que hoy es San José, Día del Padre… La verdad que hace solo una media hora, cuando presa de los remordimientos ante tal afrente he ido a comprar un sabroso pastel para enmendar la metedura de pata almenos con uno de ellos… (con el otro ya cenaré el sábado, así que os demuestro que soy olvidadiza pero generosa…)

El año pasado ya os hablé de este día, de las tradiciones clásicas en Catalunya ( la Crema de Sant Josep, que se toma acompañada por Fresones, nata y melindros) y de las variaciones modernas y tecnológicas que encontramos en grandes centros comerciales (que por lo que he visto, debieron de ser un éxito ya que las he visto expuestas por segunda vez).

En este caso en mi paso por una panadería cercana a casa (que dicho sea de paso, no me apasiona ya que encuentro que su relación calidad-precio es escandalosa, es decir que la evito si puedo, pero hoy he tenido que hacer una excepción para enmendar la culpa), me he hecho con un pastelito de crema quemada que junto a una rosa reza “papá”, aunque lo que realmente me ha llamado la atención son unos hojaldres dulces (de crema y frutas variadas o del bosque) y salados (de pimientos, cebolla, tomate y aceitunas) en los que nunca había reparado, con forma de espada, por lo que he decidido investigar los orígenes de este día.

La historia en cada país es totalmente diferente, hoy nos centraremos en la de España: cuentan que en 1948, Manuela Vicente Ferrero, conocida por su seudónimo literario “Nely” y maestra en la Dehesa de la Villa decidió celebrar en su escuela una jornada festiva para agasajar a los padres de sus alumnas. La idea surgió a petición expresa de algunos padres que estaban “celosos” de la celebración del Día de la Madre y le transmitieron su deseo de tener un día en el que fueran ellos los homenajeados. Aquella primera jornada en honor de los padres, incluía misa, entrega de obsequios elaborados manualmente por las niñas y un festival infantil con poesías, bailes y teatro. Sus convicciones religiosas la llevaron a pensar en la idoneidad de elegir la fecha de la onomástica de San José, considerándole modelo de padres y cabeza de la familia cristiana, humilde y trabajadora.

La idea de Vicente Ferrero tuvo como propagandista al entonces director gerente de Galerías Preciados, José Fernández Rodríguez, quien en 1953 propagó la idea con una campaña en prensa y radio. Más tarde se sumó un empresario competidor, Ramón Areces, director gerente de El Corte Inglés, por lo que volvemos a la superficialidad que reina en todas estas festividades señaladas, que, aunque yo olvide, me gusta celebrar.

Para terminar no me queda más que felicidades a todos los José, Josefina, Pepe, Pepa, Giuseppe, Joseph y todas sus variaciones, en especial felicidades a todos los Josep y a todos los padres y papis.

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