Barbacoa de Lunes de Pascua

Se termina la semana Santa y volvemos a la cruda realidad… aunque sin olvidar los buenos ratos pasados con familia y amigos.

BARBACOA

BARBACOA

En el caso del Lunes de Pascua que Conmemora la jornada posterior a la resurrección de Jesucristo según la resurrección cristiana. Este día es laborable en la mayor parte de España aunque tradicionalmente es festivo en Catalunya (y en la Comunidad Valenciana, las islas Baleares, Navarra, País Vasco, La Rioja y algunos municipios de Aragón y de Extremadura), hemos sido invitados a una barbacoa en casa de un buen amigo en un pueblecito que me encanta y del que os he hablado en muchas ocasiones (de hecho hace solo unos días lo mencionaba en un artículo): Sitges.

Como ya os comenté la primera vez que hablé de, Sitges es un paraíso ideal cercano a Barcelona, reúne muchos requisitos: playas, fiestas, moda, ambiente, gastronomía y diversión cosmopolita.

Es un pueblo adorable que no solo es meta para turistas y barceloneses, sino que es residencia de muchos de los que trabajan en la ciudad y prefieren residir en un lugar más tranquilo (aunque, como ya he dicho, fiestas y tranquilidad conviven en un singular equilibrio).

Nuestra barbacoa ha sido clásica y de diferentes carnes (cosa que hemos agradecido tras tomar pescado tantos días consecutivos): botifarras de diferente tipo, muslitos de pollo, costillares de cerdo y cordero, todo cocinado por mis apuestos caballeros con un fuego bien potente en un precioso porche con vistas a la piscina, un lujo absoluto, además el microclima mágico de Sitges contribuyó a que, mientras en Barcelona el tiempo era gris en inhospito, nosotros pudíeramos disfrutar del sol.

Un descubrimiento gastronómico y muy sencillo que me ha encantado es el pan a la barbacoa, cosa que no tiene nada de especial en apariencia, la diferencia es que en este caso nuestro anfitrión lo ha untado de buen aceite y sal antes de tostarlo (yo siempre añado el aceite posteriormente), cosa que ha resultaddo muy tentadora.

Un buen pica pica, gin tonics y vino tinto acompañaron a muchas risas y una mona muy especial (de la que mejor no os hablo, ya que este blog es “para todos los públicos” y dejo que penséis mal, que acertaréis), para terminar el día a ultimísima hora, cansados y achispados para regresar a la ciudad y a la rutina.

 

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