The Abbey, lo sagrado y lo profano

Este restaurante y club nocturno nos enamoró por su mezcla entre decadencia y virtud, las alusiones a la iglesia son recurrentes en su arquitectura y decoración, aunque sea un local más enfocado al pecado que a la redención.

THE ABBEY

THE ABBEY

El bar se abrió originalmente en 1991 como un gay café, no en vano está situado en West Hollywood. esta Abadía ha sido especialmente destacada en varias series de televisión de interés para la comunidad LGBT  además de ser el lugar de celebración del Logo, serie original Wisecrack. El club y su dueño, David Cooley, también han aparecido en la serie Logo, Open Bar y Jacob y Joshua: Nemesis Rising y la serie  The Janice Dickinson Modeling Agency .

Recientemente, fue comprado por SBE Entertainment Group y ha adquirido más de una clientela mixta, que ofrece entretenimiento a los clientes, tanto gays como heterosexuales. Os aseguro que el público es muy variado y que fue una noche inolvidable, para nuestra próxima visita queda pendiente probar el restaurante, esta vez nos hemos limitado a los cocktails, los combiados, los chupitos y los go go’s.

Aunque no haya probado su cocina, he investigado (como suelo hacer cuando quiero visitar un restaurante, o cuando os quiero hablar de un sitio que no he podido visitar pero me encataría hacerlo), y por lo visto, es un auténtico templo de la cocina vegetariana, además hay quien asegura que sus nachos son legendarios.

Según mis fuentes (y de paso mi experiencia) este local es un referete en la vida nocturna de Los Angeles. como os he dicho a mí me gustó la mezcla de decoración clerical (ya lo dice su nombre, Abadía en castellano) y ambiente de licenciosidad. También hay muchos detractores que opinan que es un local demasiado concurrido y con demasiadas despedidas de soltero (que, suelen indicar desfase asegurado), la música demasiado alta y los camareros algo “bordes” (cosa que no comparto, el camarero que nos atendió durante toda la noche fue muy simpático, quizás simplemente fuimos afortunados).

Otra anécdota de esta noche loca es que entre todas las personas que habían en el local, incluso nos encontramos a un famoso “hijo de” patrio, muy aclamado por la prensa social española, y este dato no deja de ser curioso y divertido.

En definitiva, recomiendo esta discoteca para quien quiera pasarlo bien, siempre que sea muy “open mind” y no se deje impresionar facilmente por actuaciones subidas de tono.

 

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