El nuevo concepto de peladilla

Uno de los obsequios tradicionales para los asistentes a una boda (y quien dice boda dice bautizo o comunión) son las clásicas peladillas.

PELADILLAS

PELADILLAS

Un obsequio un tanto carca e inútil, duro y empalagoso… hasta ahora, ya que la firma italiana Antonio Maria Arbues se ha ocupado de desmitificar las peladillas o confetti, como se llaman en italiano.

Gracias a “Bijoux à Manger” pudimos degustar este producto hace un tiempo, también expusieron sus creaciones en el village gourmet habilitado en Entrecosturas Ateliers, por lo que pudimos volver a saludar a Mara, la simpática manager de la firma.

Como la misma familia explica mediante su página web y como os explicaron en la presentación privada, la historia de esta casa viene de lejos… un rastro de aromas impregna la empresa hace ya sesenta años, cuando Antonio, un joven apuesto caminaba por las calles de Barletta, dejando un halo de fascinación que emanaba del aroma de su ropa…

Este es el poético principio de la historia y de la pasión de Antonio Maria Arbues: una historia de los valores, la familia y la tradición de la búsqueda de nuevas ideas en los sabores. La excelencia de los productos, la elegancia y el refinamiento de los paquetes, son las herramientas que ponen a nuestra disposición mediate forma de peladilla para hacer que los sueños gustativos se hagan realidad, ya sean grandes o pequeños. Delicias culinarias, alegría para los ojos como pequeño salto en una dimensión de bienestar y satisfacción.

La gama de sabores que os presetaro es tan tentadora como alegre a la vista (además de la alegre sorpresa de descubrir que el corazón de estas peladillas puede ser blando, no solo contienen frutos secos, sino también cremas de flores y frutas o chocolate que se funde en la boca al romper la evoltura crujiente): Petalos de flores como el jazmín, la rosa, la violeta, la flor de azahar; frutas aromáticas como el melocotón, la naranja, la pera (increíble), el coco, la fresa o la piña. El chocolate también tiene su parte de protagonismo, combiado con el pistacho, la almendra o el cocanti al ron.

Esta familia ha conseguido cambiar el cocepto de consumo de un producto como la peladilla (que no se solía consumir más allá de las celebracioes señaladas, o que más bie se guardaba en un cajón como recuerdo del evento), que renovado resulta tentador y divertido, como ua chuche con solera y estilo.

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