Verbena de Sant Joan

Ya sabéis cuanto me gusta hablar sobre las tradiciones, sobre como me gusta investigar y descubrir cosas nuevas sobre cada una de ellas, hoy es la verbena de Sant Joan, y retomo el tema que ya os adelanté el año pasado.

POMADA MENORQUINA

POMADA MENORQUINA

Por desgracia este año no pasaré esta velada, esta noche más corta del año entre fiestas y celebraciones, ni siquiera de viaje (como tenía previsto) sino que guardando cama debido a un traspié de salud causado por este clima tan incierto que nos ha regalado el fin de primavera e inicio de verano.

La Noche de San Juan es una festividad de origen muy antiguo que suele ir ligada a encender hogueras o fuegos, ligada con las celebraciones en la que se festejaba la llegada del solsticio de verano en el hemisferio norte, cuyo rito principal consiste en encender una hoguera. La finalidad de este rito era “dar más fuerza al sol”, que a partir de esos días, iba haciéndose más “débil” —los días se van haciendo más cortos hasta el solsticio de invierno—. Simbólicamente el fuego también tiene una función “purificadora” en las personas que lo contemplaban. La noche de San Juan está, así mismo, relacionada con antiquísimas tradiciones y leyendas españolas como la Leyenda de la Encantada.

En muchos lugares no cabe duda de que las celebraciones actuales tienen una conexión directa con las celebraciones de la antigüedad ligadas al solsticio de verano, influidas por ritos pre-cristianos o simplemente vinculados a los ciclos de la naturaleza en los que además de encender hogueras en las calles y plazas de las poblaciones donde se reúnen familiares y amigos para brindar y comer la tradicional coca.

Este año os quiero explicar un poco más de la celebración de esta noche en las islas Baleares, donde esta fiesta se vive de una manera muy especial

En Menorca es una tradición que se celebra desde el siglo XIV en Ciudadela y a lo largo del verano, fiestas similares en el resto de municipios, cuyo principal protagonista es el caballo. Los jinetes o caixers, vestidos de blanco y negro, van sobre sus caballos por las calles del pueblo, hasta que una vez recogidos todos y después de la misa, se celebra el tradicional jaleo (no debe confundirse con el cante y baile flamenco). En el jaleo los caixers entran en la plaza del pueblo y pasan entre la multitud demostrando sus habilidades y haciendo saltar a los caballos al ritmo de las típicas canciones de estas fiestas, especialmente una jota muy conocida en la región que se interpreta por una banda de música local. El alborotado gentío hace saltar a los équidos como símbolo de poderío y nobleza.

Una vez finalizado el tradicional jaleo del segundo día, se procede a la entrega de cañas por parte de las autoridades, en el que los caixers vuelven a entrar a la plaza haciendo saltar a los caballos y finalmente se despiden. Después de haber finalizado el jaleo y “ses canyes” la banda de música empieza a tocar canciones típicas de Menorca o canciones que en su tiempo fueron muy escuchadas.

La bebida que se bebe en las fiestas es la exquisita pomada, que es una mezcla de Gin de Menorca con limonada.

En Mallorca, Formentera e Ibiza se organizan hogueras en las plazas y no faltan la música y los bailes, que llenan de júbilo a los congregados. La hora mágica son las doce, el momento de sumarse al ritual de la depuración por medio del fuego. Según la tradición, ha de echarse a la hoguera algo viejo o un papel donde hayamos escrito todo lo que nos gustaría cambiar. Mientras se quema en las llamas, damos tres saltos seguidos. También es frecuente hacerlo en las playas o calas donde se hacen hogueras y a las doce, de espaldas, se lanzan tres monedas al mar, cada moneda es un deseo.

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