El adiós definitivo a Can Fabes

1493067_10151933404403229_1471380037_n Hoy redacto una triste noticia que pasará a formar parte de la historia de la gastronomía mundial, la subasta de la esencia del difunto chef Santi Santamaría. Gran cocinero, polémico y mordaz escritor y parte del éxito que en las últimas décadas está teniendo nuestra cocina a nivel internacional.

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He de reconocer que viví de cerca las tristes noticias que acompañaban a la defunción de Santamaría, ya que en aquellos tiempos una de mis mejores amigas trabajaba en la agencia de comunicación que gestionaba al chef y que se ocupó personalmente del gabinete de crisis, por lo que las noticias que me llegaron fueron directas y crudas.

En una tarde fría y con tintes solemnes, asistimos a este evento en el Hotel Palace, donde el restaurante Caelis capitaneado por Romain Fornell se convitió en una improvisada sala de subastas para que la plana mayor representativa del mundo de la gastronomía pudiera llevarse a casa un trocito de la historia de Can Fabes, desde vajillas y cuberterías hasta cuadros u objetos personales del propio Santamaría, como uniformes o un libro con sus notas, todo estaba en venta.

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Los compradores fueron desde admiradores a colegas de profesión (Nandu Jubany, los hermanos Roca, Carles Abellán…) que pujaron con respeto y cariño por la memoria de Can Fabes, Regina Santamaría, hija de Santi Santamaría, ha dicho que la subasta “es un homenaje a la trayectoria” de su padre y quiere “ser un acto alegre” porque se dijo convencida de que todos los objetos estarán en manos de gente apreció a su padre o al restaurante Can Fabes, a pesar de estas declaraciones, la tarde no fue alegre sino conmemorativa.

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La pieza más valorada de la subasta ha sido, sin duda, la chaqueta de cocina de Santamaría, grabada con el nombre del cocinero y con sus tres estrellas, que ha sido comprada por 1.000 euros por el chef Carles Abellán. Mientras que piezas de marca y reconocidos objetos de Can Fabes se han vendido con facilidad (se podía adquirir juegos de platos desde 10 euros o incluso menos), cubertería y utensilios de cocina sin marca no han tenido comprador, al igual que un carro rosbif de plata, por el que se pedían 23.000 euros de precio de salida. Respeto a los lotes que han quedado sin comprador, los herederos de Santamaría decidirán si dan las piezas a alguna ONG o a una escuela de cocina que pueda sacar provecho de ellas

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