Fin de Año Tranquilo

De vez en cuando va bien descansar, una vez al año no hace daño, y puesto que vivo a un ritmo vertiginoso el resto de los 364 días del año, he decidido descansar en una de las noches que, para los comunes mortales, suele ser la única del calendario en la que salen a divertirse.

Zampone pure e lenticchie

De todas formas, de la misma manera que Sant Joan o diciembre con las cenas de empresa, etc. nunca lo he pasado bien saliendo en estas fechas señaladas, por lo que me he quedado en casita, he cenado de manera clásica y sencilla (en clave italiana, como dicta “la familia” -pronunciado en tono de parodia de mafioso-) con las lentejas que os enseñé a preparar ayer (aunque vale cualquiera de las muchas recetas que os he presentado durante los últimos tres años, o la clásica que preparéis en vuestra casa) y un zampone con puré casero y chucrut. De postre, como en todas las fiestas, los clásicos y manidos, en este punto no os revelo nada nuevo.

Como os comenté en su momento el Zampone di Modena es un fiambre con Indicación Geográfica Protegida (IGP) que se produce con una mezcla de carne de cerdo, embutida en un envoltorio con forma de manita de cerdo. Tiene una textura firme, uniforme y un color rosa brillante tirando a rojo.

La tradición sitúa su origen a principios del siglo XVI en Mirandola. Se produce en Mantova, Cremona y algunas otras zonas del norte de Italia.

Desde 1991 el pueblo de Castelnuovo Rangone en la provincia de Módena tiene el récord del mundo, inscrito en el Libro Guinness de los Récords, del zampone más grande del mundo: en el 2000 alcanzó un peso de 450 kg.

Este plato casa muy bien con los acompañamientos que tanto me gustan como el chucrut (o crauti, como diría en italiano) y el puré de patatas, que to preparo de una manera alternativa y algo diferente, ya que no utilizo ni pasapuré para las patatas frescas, ni preparados liofilizados, sino que lo machaco como si se tratara de un parmentier, añadiendo únicamente mantequilla derretida, abundante parmesano y la leche necesaria, todo cocinado a fuego medio sin dejar de remover y remover. Queda ideal, lo que me gusta de esta técnica es que quedan grumos de patata entre el puré y se nota que es fresco y casero, aunque sé de buena tinta que cocinado a sí no es del gusto de todos.

El toque Español de la cena han sido los vinos y las uvas, aunque lamento decir, que solo me he comido dos… ¿me traerá eso mala suerte para este 2014?

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