La comida de la Cool Family

 

Los amigos son la familia que escogemos, la que nos nos ha tocado por genética, sino que elegimos por afinidad y cariño, por simbiosis.

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Me considero muy afortunada por tener amigos de todo tipo, y también por haber sabido eliminar de mi vida (y recuperar en el caso de haberme equivocado, lo reconozco) elementos nocivos que en lugar de completarme, me hacían ser peor persona.

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Hoy os hablo de una pequeña y extraña familia que llevamos un tiempo labrando, por supuesto, soy la única chica, la princesa mimada de mis niños (con excepción de otra amiga que vive en Madrid y solo puede asistir a nuestras reuniones ocasionalmente), por lo que cada ocasión es un himno al amor y a la diversión.

En este caso os relato la primera parte de una celebración por todo lo alto, la cena de entrega de las invitaciones para un evento inolvidable: una comida entre amigos, en la que cada uno ha aportado algo, además de entregarnos nuestros regalos del “amigo invisible”, aunque no quiero adelantaros más…

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Durante esta cena, uno de los organizadores (aunque, en realidad, la organización ha sido coral, cada uno se ha ocupado de algo) nos ha entregado las preciosas invitaciones manuscritas en pergamino y con sello lacrado, para anticipar el mimo y el lujo que todos íbamos a poner en esta celebración.

La entrega ha sido en el restaurante Xewu II, del que os he hablado en el pasado y al que acudimos muy a menudo, ya que su propietaria, Alin, nos trata como a auténticos reyes.

Tras la cena, con un copazo de Frangelico hemos descubierto a quien nos ha tocado hacer el regalo de Reyes, de manera especial hemos quemado pergaminos con tinta invisible para evitar cualquier tipo de “tongo”.

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Retomamos el relato  en una bella y acogedora casa en la localidad costera de Sitges, donde reside nuestro anfitrión (y reconozco que cuando quiero escapar del estrés de la ciudad, siempre soy bienvenida y me cuidan como un miembro más de la familia), pues bien, acudí a Sitges el día antes, para ayudar con los preparativos y de paso disfrutar de una velada tranquila con uno de mis más queridos amigos.

Por la mañana (por llamarla de alguna manera, ya que los dos somos bastante dormilones), empezamos con el frenesí de los preparativos, ya que el resto de la familia llegó un poquito antes de lo acordado, así que empezamos degollando algunas botellas de cava y enriqueciendolas con oro comestible, ante todo lujo y glamour.

Como buena cocinitas, pasé a la cocina durante la tertulia para empezar los preparativos de la comida, con entrantes como jamón de pato y un especial pan con tomate (del que os hablé en ocasión del bodegón de Objeto de Deseo, con el Tomate Crunchy cortesía de Ingredissimo), y un foie micuit con fruta fresca y confituras de tomate y de frutos del bosque.

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Tras este aperitivo, pasamos a un “duetto” de pasta casera (reconozco que, a pesar de haber elaborado personalmente los rellenos y las salsas, la pasta y la elaboración es obra de mi “mamma”): Ravioli rellenos de foie con una carbonara de setas (a la española, con crema de leche) y tortellini de carne al ragú.

Del plato principal se ha ocupado otro de mis compañeros, un jabalí estofado magistral (considerando la dificultad que presenta este tipo de carne en su cocción), además de cazado personalmente por su padre. Una comida copiosa de excepción regada por abundante vino, ya sea blanco como tinto.

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El postre, la especialidad del dulce anfitrión, su maravillosa tarta tatin con creme fraiche, receta que le he robado y que causa estragos en mi casa. Delicioso.

La tarde ha proseguido con la entrega de regalos, en la que he recibido unos preciosos pendientes de Swarosky y he regalado un kit de cazavampiros (para un amigo cinéfilo y admirador del género de los chupasangre), además de los primeros Gin Tonics.

Tras juegos de mesa (divertidísimo Party & Co.), más Gin Tonics, partidas de billar y más Gin Tonics, hemos acabado cenando (si, cenando, aunque parezca imposible considerando el banquete con el que nos hemos auto homenajeado al medio día) en un wok céntrico.

Para concluir, quiero agradecer a mis chicos este día y cada ocasión que compartimos.

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