Pollo asado con hierbas frescas

Cuando uno echa la vista atrás puede recordar olores y sabores, para mi el olor a pollo asado en mi casa siempre era sisónimo de día de fiesta. Aunque mi madre, y una misma, hace una de las mejores paellas que puedas comer en tu vida, en mi casa el pollo asado era para el domingo. Se puede entender que esto sea así por que también recuerdo como el domingo íbamos al Paco Bueno (mítico bar de la Parte Vieja donostiarra) y em cómía mi croqueta de jamón y mi mosto con aceituna. Luego nos íbamos a comer  a casa que no llegaba para todo y claro ahí estaba el pollo asándose él solito, abrir la puerta de casa y que esa bocanada de olor te llevara casi hasta la cocina flotando era una maravilla. Hoy en día todavía lo tenemos mejor, eso de dejar el horno programado es todo un lujo, irte a dar un paseo, comerte un aperitivo, llegar a casa y encontrarte esto. Sacad partido a estos electrondométicos y todo lo que nos ofrecen que para eso nos los hemos comprado con todo (dentro de poco nos pondrán radio en la vitrocerámica). Por otra parte, si tenéis la suerte de tener una ventana en la cocina con una pequeña repisa, aprovechad para tener unas cuantas macetas con hierbas aromáticas frescas, os vendrán a las mil maravillas y encima os decorarán ese rinconcito.

 pollo asado con hierbas frescas

Ingredientes.

Un pollo entero

4 dientes de ajo

2 ramas de romero

Orégano fresco

Tomillo fresco

Aceite de oliva virgen extra

Vinagre de cava

Sal

Pimienta negra

Agua

Maicena para ligar la salsa (opcional)

 

Proceso.

Empezaremos despegando la piel de las pechugas con mucho cuidado, queremos hacer un hueco para meter las hierbas frescas. Cuando hagamos el hueco meteremos las hojitas del romero, el orégano y el tomillo, taparemos con la piel y salpimentaremos el pollo. Pondremos el pollo en la bandeja de horno con los ajos en el interior, le añadiremos un poco de aceite de oliva virgen extra sobre el pollo y medio vaso de agua en la base de la bandeja. Hornearemos a 180 grados entre hora y media y hora tres cuartos dependiendo siempre del tamaño del pollo (el mío era más o menos de kilo cuatrocientos).

Transcurrido éste tiempo sacaremos el pollo y volcaremos la salsa en una sartén e iremos ligando una vez coja el primer hervor con una cucharilla diluída en un vaso de agua. Cuando la salsa tenga la densidad deseada emplataremos cortando el pollo  salseándolo.

proceso

¡Buen provecho!  On egin!

 

3 comentarios sobre:
“Pollo asado con hierbas frescas”
  • Estimada Ainara:

    Es un placer leerte y seguirte semana a semana, admiro tu trabajo y tesón en presentarnos unas recetas apetecibles y que nos cautivan con sólo imaginarlas e intuirlas.
    Tengo una pregunta o curiosidad respecto a esta receta: ¿por qué introduces las hierbas entre la piel y las pechugas? ¿Por alguna razón en particular o por simple casualidad?

    Gracias por tu trabajo y atención

    Un cordial saludo

    • Hola Laura.
      Lo primero de todo darte las gracias por tu vista y tu comentario. A tu pregunta te digi que meter las hierbas frescas entre la carne y la piel hace que el sabor de la carne sea fabuloso y esa piel crujiente una delicatessen. Pruébalo y me cuentas.
      Un saludo!

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