Restaurante Inari. Un nuevo japonés en la Zona Norte

El otro día mi marido tuvo una comida de trabajo en un restaurante japonés que han abierto últimamente a la entrada de La Moraleja. Le gustó mucho y me propuso que fuéramos los dos para que yo lo conociera. Hemos comido hoy estupendamente con una atención exquisita.

Estoy hablando del Restaurante Inari (Azalea, 1. La Moraleja. Alcobendas). Este restaurante japonés de reciente apertura es hermano de otro del mismo nombre y dueño, situado en el Barrio de Salamanca ( Gral. Pardiñas, 43). Ya conocíamos el antiguo, que lleva más de cuatro años de andadura, y el nuevo no nos ha decepcionado.

El local es espacioso y la decoración agradablemente japonesa. Me explico: aunque el ambiente es claramente oriental, ni peca de la reiteración de motivos autóctonos de algunos ni de la sosería del minimalismo a ultranza con que se adornan otros restaurantes japoneses.

Nos asesoró en la elección de platos el dueño, Ignacio Fernández Picón, que tiene el buen gusto de acercarse a cada mesa para orientar a los clientes y aconsejar sobre los mejores bocados del día.

Empezamos la comida con unas Ebi Spicy Gyozas, deliciosas empanadillas al vapor rellenas de langostinos y vegetales, riquísimas, nada pesadas y con un punto de picante. Compartimos un Unari Maki Especial,  rollo relleno de aguacate, queso crema y langostino, recubierto por anguila braseada…¡Uhmmm!. También compartimos un Teka Atún, bastante bueno.

Como plato fuerte pedimos un Teppanyaky de solomillo de una carne exquisita acompañada con unas verduras al punto de cocción. Como nos dice Nacho, los restaurantes japoneses no tienen por qué prescindir de unas excelentes carnes cocinadas al teppanyaki. Y no hay que ir hasta el puerto de Kobe para poder gozar de una carne tierna y sabrosa. Mucho más cerca, en Ávila por ejemplo, tenemos estupendos cortes.

¡Se me olvidaba! Nacho sacó de la cocina una prueba de tartar de atún que estaba para chuparse los dedos.

No tomamos postres porque “nos estamos quitando” hasta que la báscula vuelva a sus guarismos habituales, pero me consta que los tienen y muy buenos.

Un restaurante más que recomendable. Tiene una relación calidad/precio de sobresaliente y el servicio es amable y eficiente. Salimos, con una botella de verdejo Blanco Nieva de Pie Franco y un par de cafés, por unos 35 € each.

Volveré

 

 

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