Restaurante Andiamo en el Barrio de las Letras

Hoy a medio día he estado con mi amiga Almudena disfrutando de una agradable comida en el restuarante italiano Andiamo (Calle del Prado, 15).

Resulta que mi crema de lombarda ganó el premio de Cocina & Recetas a la mejor receta navideña y el premio consistía en una comida para dos personas en el restaurante Andiamo, del Grupo Pizziccheria.

Pues allí nos hemos ido mi amiga y yo a disfrutar de una comida italiana estupenda en pleno Barrio de las Letras. El restaurante se encuentra puerta con puesta con el Ateneo de Madrid -magnífico reducto de paz, cultura y arte- y a dos pasos de la sede de la Iglesia de la Cienciología -¡Jesús, qué despropósito!-.

En Andiamo, nos reciben muy amablemente. Nos han reservado una mesa situada frente a un ventanal desde donde se observaba a la perfección el bullicioso transcurrir de la calle del Prado, una delicia.

Hemos comido unas entradas consitentes en ensalada cesar, fritos de mozzarella y una riquísima focaccia con aceite de oliva.

De segundo hemos compartido una pizza caprichosa -muy buena- y una sabrosa, pero no muy italiana, moussaka.

El camarero, super amable, nos ha tentado con una panna cotta o un tiramisú, que, dicho sea de paso, tenían una pinta estupenda, pero habíamos comido demasiado y nos hemos resistido. De postre, café, como “buenas niñas”.

Sólo pongo una foto general del restaurante, muy agradablemente decorado con enormes cuadros pop que representan escenas cinematográficas de parejas en moto por Italia. No puede faltar la famosa foto de Gregory Peck y Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma. Pues sigo: no pongo fotos de la comida, porque tan enfrascadas estábamos Almudena y yo en nuestra conversación, que cuando me daba cuenta que tenía que documentar el ágape, las fuentes andaban ya por la mitad. La próxima vez  prometo tener más profesionalidad.

La comida, estupenda. Pasamos un rato buenísimo  charlando de todo un poco y  poniéndonos al día, ya que no nos vemos tanto como quisiéramos, pese a que por Año Nuevo siempre hacemos firmes propósitos de remediar ese aspecto para el año que entra.

Después de comer, para no seguir dando la vara en el restaurante  y,  dado que  hacía una tarde preciosa, nos dirijimos dando un paseo hasta el Restaurante Café Botánico (calle Ruiz de Alarcón, 27). ¡Qué delicia de café! Situado justo enfrente del Jardín Botánico, tiene una terraza que es un verdadero lujazo: a dos pasos del Museo del Prado, con vista directa a la entrada del Jardín. Al solecito de primeras horas de la tarde, nos tomamos un poleo y seguimos “despellejando” todavía un rato más Almudena y yo (Es broma, mi amiga Almudena es muy buena persona y nada criticona).

Después, con una agradable sensación en la panzota y en el alma, cada una se dirigió a sus ocupaciones respectivas.

Muchas gracias a Andiamo, a Cocina & Recetas y a Almudena.

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