Restaurante Antonio

Estamos pasando unos días en Cádiz, en Zahara de los Atunes, para más señas.
Nos llama nuestro amigo Enrique, desde Oviedo, para  ver qué tal andamos y para decirnos que ahora es la temporada del atún de almadraba, que le da mucha envidia.

Desde la playa vemos, a tiro de piedra, las boyas rojas que marcan el perímetro de las redes donde se pescan los atunes. Según nos enteramos en la visita que hacemos al sitio arqueológico de Baelo Claudia-preciosa  ciudad romana que brota de las dunas de la cercana Playa de Bolonia-, desde los primeros siglos de nuestra era -incluso antes- la zona es conocida por su apestoso garum y por sus riquísimos atunes, pescados con redes desde las barcas, como todavía se viene haciendo en la actualidad .

En los restaurantes de la zona tomamos un atún buenísimo cocinado de varias maneras. Hemos estado un par de veces en Antonio. Nos sentamos en la terraza para ver la puesta de sol y nos dejamos cuidar por un servicio muy profesional-no es por nada, pero esto no es lo normal en la zona.

Tomamos tartar de atún cortado a cuchillo con alcaparras y poco aliño, donde se aprecia todo el sabor del pescado más que fresco. Pedimos también una ensalada de alcachofas y anchoas y también, como entrante, unas albóndigas de lubina con salsa de espárragos trigueros.

El vino, un blanco chardonnay de Tierras de Cádiz con el nombre de Entrechuelos fue todo un descubrimiento.

El precio, algo más de 40€ por persona, Si se tiene en cuenta que el vino era excelente y que la comida también, no nos pareció tan caro teniendo en cuenta que vivir en Madrid es un ataque permanente al monedero.

De postre tomamos una tarta de queso casera muy ligera con un coulis de fresa. Muy buena y servida en un vasito. La cantidad justa para acabar con algo rico y dulce y no morir empapizado. En definitiva, el restaurante Antonio es más que recomendable si andáis por la zona este verano.

 

 

 

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