Restaurante Albedrío en Zahara de los Atunes

Aunque parece que ha pasado un siglo,el calor tremendo con el que nos obsequia ahora Madrid me hace añorar el viento de poniente que disfrutamos en Cádiz  y me acuerdo de otro restaurante muy bueno que visitamos hace unos días.

En realidad Se trata de dos restaurantes Albedrío y Trapeo: dos espacios gastronómicos distintos bajo una misma referencia social: (Jojaila GastronomíaS.L) , y bajo la batuta de Jaime y Laura, dos de los socios. Son profesionales de la restauración  que se complementan culinariamente y que, por distintos motivos, han optado por dedicarse a su profesión en un sitio tranquilo como es Zahara.

Nos comentan que, lejos del  bullicios de las grandes ciudades, tienen tiempo para hacer más cosas que sólo trabajar: investigar en nuevas recetas, viajara incorporando otras  experiencias culturales a sus fogones, ocuparse de la familia, el perro, …

Resulta que Jaime fue, hace ya algún año, compañero de colegio de Isabel,  la hija e nuestra amiga Marga que sabe un montón de cocina y  siempre tenemos muy en cuenta sus referencias  culinarias. Cenamos un día en Albedrío (Calle Pajares, 9 en Zahara) y nos encontramos con un restaurante de comida fusión peruana-andaluza, que  nos resultó de lo más refrescante y de una categoría de cocina muy del tipo del afamado chef peruano Gastón Acurio (Astrid y Gastón, Virú) aunque muchíiisimo más barato

En Albedrío tomamos -¡y cómo no!- un par de ceviches: uno de  de caballa y yuca y otro de atún con cebolla, cilantro y guacamole. Está buenísimo el caldito -leche de tigre- que nos comentan que en Lima se toma en las cevicherías como si fuera gazpacho. Es muy refrescante y pido una cuchara para acabar el plato hasta el fondo.

Tomamo unos tacos de atún con yuca, cebolla y cilantro , y una caballa que no recuerda precísamente a la que viene en lata.

 

Los postres espectaculares. Tomamos unas frutillas con espuma de crema catalana que te engaña porque parece que es ligero -por lo de la frutilla- pero que no lo es tanto. Asumiendo  el riesgo de “morir por reventón”, pido un helado de hierbabuena que es para morirse. Encima, como viene servido en una monada de cazuelita de cobre, se conserva friísimo hasta el final.

Una delicia.

De los vinos no me acuerdo -vaya profesional del blog de pacotilla que estoy hecha! pero del pan, casero y horneado para cada comida, no puedo olvidarme.

De los mismos cocineros, pero en versión picoteo y  en el cento del pueblo,  está Trapeo con buenos platos de tapas de simpre pero bien hechos: patatas bravas, pisto manchego, huevos rotos, croquetas. Lo suyo es tomarlo todo con una caña bien tirada.

Ambas opciones muy recomendables si alguien tiene la suerte de andar por la zona.

 

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