Fiat café uno de los esquinazos más animados de Madrid

 

 

Este fin de semana venía por Madrid Quique, uno de mis amigos de la infancia que vive en Oviedo y Teresa, su santa, que por motivos de trabajo está viviendo en Madrid, nos convocó a cenar para aprovechar la ocasión y vernos un rato.

Entre varias opciones de restaurantes en los que se comiera bien pero que no fueran muy caros, nos decidimos por ir al Fiat Café.

Como un sólo hombre acudimos a la convocatoria y, además de pasarlo estupendamente, tuvimos-yo al menos- la ocasión de conocer este restaurante.

el Fiat Café (Serrano, 97), es un espacio multi opcional de comidas, cenas, aperitivos y copas, situado en uno de los esquinazos más emblemáticos de Madrid. Ocupa el local industrial donde anteriormente se encontraba la gasolinera y taller mecánico de Concha Espina, enfrente del Hospital de San Rafael, en un espacio situado entre El Viso y la zona del Bernabéu.

Jose ya me había hablado muy bien de este  sitio, al que va de vez en cuando con sus colegas de trabajo y yo tenía ganas de conocerlo.

Pues es un restaurante con una amplia barra coronada, al más puro estilo americano, con enormes pantallas de televisión en las que se proyectan acontecimientos deportivos.

El ambiente es festivo y desenfadado y, aunque el sitio estaba “petado”, los camareros atendieron nuestra numerosa mesa de una forma muy amable, eficiente y profesional.

Como siempre que se reúne mucha gente, lo de la elección de la comida es un poco caótico pero al final no nos organizamos mal del todo.

Pedimos unos picoteos para compartir: ensaladilla rusa buenísima,  langostinos con salsa de soja, trocitos de parmesano y rulos de mortadela. Todo sencillo, rico y de buena calidad.

Ya en los segundos platos la mayoría nos decantamos por carnes en diversas versiones (milanesas enormes de ternera o de pollo o hamburguesas de ternera buey o pollo). También alguno se decidió por un tartar de atún, que estaba francamente rico.

Los postres -tarta tatin, fondan de chocolate y helados-, espectaculares.

Pedimos cervezas y vino (que por cierto, nos tuvieron que cambiar sin poner ni media pega porque la botella no salió muy buena).

Pues todo esto, con “cafeses” o infusiones, nos salió a poco más de 30 € por persona.

Me han contado que cuando el tiempo lo permite el Fiat Café tiene una terraza de lo más apetecible. Sin duda, hay que volver.

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