Restaurante Korea. Comida coreana en Madrid

No sé porqué extraña razón -un documental en la tele, un trabajo que tuvo que hacer Jose…- en casa se estuvo hablando durante un tiempo de Corea, de su envidiable modelo de desarrollo económico, de lo listos que eran los coreanos y lo bien que habían hecho la transición  política -país partido en dos, aparte- desde el pequeño y amenazado reino casi medieval que era al acabar la WWII hasta la actual democracia joven y amenazada que es ahora Corea del Sur. De la del Norte, ni hablamos, como en el chiste.

Pues andábamos enterándonos de todas estas cuestiones cuando nos dimos cuenta de que no sabíamos nada de nada respecto a comida coreana.

Yo le había preguntado al respecto este verano a Sol, la mujer del actual embajador de España en Seúl, asturiana universal y mujer de una gran cultura. Ella ya me había adelantado que la comida coreana era, por encima de todo, una dieta muy sana, basada en las verduras preparadas de múltiples maneras. Por lo visto los coreanos, debido a la dieta, son fuertes pero no abundan los obesos. Mira qué bien.

Pues con estas pistas sobre el tema y con alguna idea de que la comida coreana sería una mezcla de las de sus vecinos países China y Japón, buscamos algún restaurante coreano en Madrid y, encontramos varios. Al final por que nos venía bien de zona y porque tenía una crítica bastante buena, optamos por acudir al Restaurante Korea (Cristóbal Bordiú, 59)

El local no es muy grande y la parte reservada para las mesas del restaurante es un poco claustrofóbica. Menos mal que, una vez acomodadas las piernas de cada cual, al empezar a pedir platillos,  se te quita el susto y comienzas a disfrutar de la experiencia.

A nosotros nos tuvo que orientar en esta tarea el camarero porque estábamos más que perdidos entre la extensa carta y lo peces que andábamos en cuestiones culinarias coreanas.

Lo tipiquísimo de a comida coreana es el kimchi. Como veníamos previamente aleccionados, no hacíamos más que pedir el dichoso kimchi y el camarero nos decía que todos los platos tenían ya kimchi (creíamos que era una salsa y es en realidad es una col china -o nabos o rábano, según las recetas-  cocida y adobada más o menos picante y puesta a fermentar, lo que forma un encurtido que según el grado de fermentación (podredumbre?) proporciona un sabor más o menos intenso y característico de la comida coreana.

Al final y tras un poco de desconcierto por nuestra parte,  pedimos cuatro platos para los cinco comensales que éramos -vino Dami a cenar con nosotros, porque Pachi andaba de viaje con sus amigas de la oficina. ¡Qué morro!

Pedimos para empezar una tempura de veduras y langostinos que se llama Yache Tigin (he pedido ayuda a Ignacio, porque yo no me acordaba ni patata de los nombres). En esta tempura estaba todo como cortado en tiras y pasado por un rebozado muy ligero. Estaba buenísimo acompañado de una salsa picante, que nos pusieron.

También pedimos Keran San que, para entendernos, son unos rollitos tipo los japoneses pero hechos a partir de una especie de crep en lugar de algas y rellenos de marisco y verdura. Se abre mucho la bocota y se comen de un bocado. Están deliciosos.

 

Korea1

 

 

 

 

 

 

 

No podía faltar un arroz de la casa con muchas verduras, pollo y ternera, todo guisado junto, muy sabroso y, al contrario que la comida china normalmente, nada grasiento.

Para terminar nos decidimos por una parrilla -la montan en unos agujeros que hay en las propias mesas y, aunque puede ser de carnes diversas -pollo, ternera o cordero, tomamos una plancha Korea, que es una cazuela donde te ponen a acabar de cocinar todo un surtido de verduras, carnes y pescados que,  pese a lo que pueda parecer este potpouri, está francamente bueno.

Nos quedaron por probar las mandú -empanadillas hervidas parecidas a los jiaozi, rellenos de diversas cosas y a veces de kimchi. También quedó para otra ocasión el Japchae, plato a base de fideos de boniato acompañado por carne en tiras y espinacas, y otros tantos platos cuyas descripciones sugerían ricas comidas muy distintas a lo que estamos habituados a comer en otros restaurantes orientales.

La verdad es que las raciones en el Restaurante Korea son muy abundantes y las calidades de los ingredientes de las recetas son excepcionales. Todo sabe a lo que tiene que saber, ya sea pollo, ternera, calamar o langostino.

De los postres no hablo porque la oferta de la carta es la cosabida lista de confitería helada industrial.

Para ir terminando, me gustó la experiencia de la comida coreana y el Restaurante Korea. Hay que volver más veces para ir probando nuevas especialidades e irnos haciendo un juicio de valor más sólido sobre el tema. El precio del restaurante es muy adecuado. A lo mejor algo más caro que un chino al uso pero infinitamente más barato  -salimos a unos 25€ por persona- que un japonés y, quitando que le falta algo en puesta en escena, la comida no tiene nada que envidiar.

Restaurante Korea. Hay que volver.

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.


*