Bombones belgas de Jeff de Bruges

Jeff de Bruges

No sé si el destino me ha hecho un favor o una faena. Me explico: han abierto una tienda de Jeff de Bruges, la famosa marca belga de bombones, justo al lado de mi casa y, lo que en principio es una buenísima noticia -son unos bombones estupendos a un precio muy razonable-, puede convertirse en una tentación de  desastrosas consecuencias para mi colesterol. Es que en lo que a bombones se refiere, tengo muy poquita fuerza de voluntad. Me encantan y cuando cae en mis manos una caja, no puedo dejarla hasta que no la he terminado. De momento estoy portándome bastante bien y, aunque ya he hecho varias incursiones al cercano Jeff de Bruges, me estoy conteniendo y no me llevo en cada visita todo lo que querría.

Esta nueva tienda de la franquicia belga de chocolates está situada en la entrada de un Carrefour cercano a mi domicilio, con lo que lo de hacer la compra en una gran superficie, cosa que normalmente odio, ha cobrado un nuevo interés para mí: al salir del supermercado con el carrito hasta arriba, más enfadada que una mona por aguantar el tedioso proceso de comprar víveres, productos de limpieza y demás zarandajas con que abastecer mi casa para que la intendencia del día a día quede medianamente cubierta, me regalo una visita a la bombonería y me hago con un ballotin o un par de trufas y ya salgo mucho más contenta. ¡Así de simple que es una!

El chocolate belga y sobre todo los bombones, son mundialmente reconocidos.

Bélgica era en el siglo XIX “dueña” de un amplísimo territorio de África, denominado precisamente Congo Belga. De esa colonia obtenían las preciadas judías del árbol del cacao, con las que los nativos elaboraban bebidas tonificantes. El chocolate, producto que ya hacía varios siglos habían traído los españoles de América, no era muy apreciado por los europeos para tomarlo tale e quale. Era necesario mezclarlo con aditivos diverso que lo dulcificaran. Los laboriosos súbditos del rey Leopoldo, se pusieron manos a la obra e inventaron fórmulas para lograr que el cacao se acabara imponiendo al gusto de los belgas, aprovechando así la facilidad que tenían para obtener las preciadas semillas. En las mejores confiterías de Bruselas se fabricaban cremas de cacao con mantequillas, azúcar,parlinés de diversos frutos secos… En 1812 la familia Neuhaus, pasteleros suizos residentes en Bruselas, inventaron lo que actualmente conocemos como bombones: unos dulces de chocolate que podían comerse de de un solo bocado.

En la actulidad no hay más que poner un pie en Bruselas para darse cuenta de que allí el bombón no es un producto de consumo excepcional. Los belgas compran bombones casi cada día como los holandeses compran flores o los británicos mermeladas o bizcochos. En Bélgica los bombones forman parte de la dieta habitual. No en vano fueron ellos los inventores.

Pues las tiendas de Jeff de Bruges son una gozada. Hay un montón de bombones, chocolates en tabletas, huevos de Pascua , trufas, cacaos y por si fuera poco, helados.

Los bombones tienen un precio muy asequible (39,40€ el kilo) y son de una excelente calidad. Puedes comprar elegantes ballotin de varios pesos que contienen surtidos de bombones preparados de antemano. (El de 250gr cuesta 9,98€ y contiene unos 20 b0bones) También cabe la posibilidad de elegir el surtido y adaptar al gusto de cada cual, los bombones que rellenarán el cofrecito.

Es una buena idea ir probando poco a poco todos los sabores y “personalizar” el pedido. Yo tengo serios problemas en el momento de la elección porque para mi gusto todos los bombones son estupendos: trufa, moka, pralinés, pistacho… También existen en Jeff de Bruges conjuntos preparados para acontecimientos especiales como bodas, comuniones, nacimientos y bautizos. Por supuesto, el mundo de los niños, tine especial cabida en las tiendas Jeff de Bruges y hay bombones con formas de animalitos y rellenos de petazetas, arroz inflado, galleta, grageas de chocolate…

De momento Jeff de Bruges tiene en España cinco tiendas: tres en Madrid (CC La Vaguada, CC Plenilunio y CC del Carrefour de Alcobendas), una en Zaragoza y otra en Logroño. Pretenden continuar con la expansión y abrir nuevos establecimientos ¡Qué peligro!

 

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