Potaje de vigilia

PotajeVigilia

 

 

 

 

 

 

Hay platos que son estacionales, como el paro registrado o los ingresos por turismo (Perdón, pero la economista que llevo dentro, aunque adormilada, todavía da la lata de vez en cuando). Pues eso digo, que hay platos de los que no nos acordamos en todo el año más que cuando el calendario nos lo marca. Al llegar la época de las torrijas, de los buñuelos de viento o del pollo relleno, me acuerdo de esos platos y los hago, sin que “el pronto” vuelva a repetirse luego a lo largo del resto del año, siendo todos ellos, como son, muy dignos de tenerlos en cuenta en muchas más ocasiones.

Eso mismo le pasa al potaje de vigilia (es un nombre precioso para camuflar que en realidad se trata de un simple pote de garbanzos al que se le añaden espinacas, bacalao y huevo duro). Es una comida muy sana, económica y sabrosa que no sé yo porqué no se me ocurre más a menudo cocinarla. Otra manía que habrá que  corregir.

El potaje de vigilia, si se le da el punto, puede llegar a ser un manjar. En Valladolid, en el Restaurante Santi (Caballo de Troya), hacen un potaje que te dan ganas de no comer otra cosa (luego ves todas las exquisiteces que tienen en la carta y ¡ya lo creo que pides otras cosas!

La receta del potaje de vigilia es muy sencilla.

 

Potaje de vigilia
Serves: 4-6
 
Ingredients
  • 250 gr. de garbanzos
  • 100 gr. de espinacas congeladas
  • 100 gr. de bacalao salado
  • una cucharadita de pimentón dulce
  • ½ cebolla
  • 1-2 huevos duros
  • aceite y sal
Instructions
  1. Los garbanzos se ponen la víspera a remojo en agua templada
  2. El bacalao se desala en agua fresca
  3. se descongelan las espinacas y se cuecen los huevos
  4. Se cuecen los garbanzos en una olla a presión con abundante agua y un casco de cebolla
  5. Se corta la cebolla en trocitos
  6. En una cazuela se rehoga ligeramente la cebolla y se añaden las espinacas, ya descongeladas, para que suelten el agua.
  7. Cuando están rehogadas, se añade una cucharadita de pimentón dulce, sin dejar que se tueste.
  8. Se van añadiendo los garbanzos y algo del caldo de su cocción.
  9. Se deja que cueza todo junto removiéndolo de vez en cuando para que espese el caldo, pero sin que se rompan los garbanzos.
  10. Cuando adquiere la textura buscada, se añaden el bacalao, previamente desmigado, se prueba de sal y se rectifica.
  11. A la hora de servirlo, se pone huevo duro picado por encima del potaje

 

 

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