Antica Trattoria Al Gallo en Ravenna

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¡Cómo pasa el tiempo! Sin darnos cuenta, ya ha transcurrido todo un año desde la última escapada de grullas -mis hermanas, nuestra amiga Vicky y yo misma- a Italia. El año pasado estuvimos en Venecia y ya comenté en su día que comimos bastante mal.

Este año el viaje ha transcurrido por las regiones de Emilia Romagna y Les Marche y me llena de orgullo y satisfacción (¡) decir que hemos comido muy, pero que muy bien. Las ciudades que hemos visitado (Módena, Bolonia, Ferrara, Parma, Ravena, Rímini y Urbino) tienen nombres que evocan suculentas recetas de pasta, salsas, aceites y vinagres, quesos y embutidos. Son regiones ricas y la casi totalidad de la industria alimenticia italiana se ubica en alguna de esas ciudades (Barilla, Parmalat, Ferrarini…). La tradición culinaria de esas tierras  se nota en los restaurantes y los menús.

En estos viajes de grullas de primavera -la primavera es la época del año en la que solemos ir; las grullas, por desgracia para ellas, ya se encuentran en pleno verano de la vida- solemos hacer muchas visitas culturales, hacer muchos kilómetros en coche, tomar alguna que otra birra y hacer risas, muchas risas. También intentamos hacer alguna comida o cena rica, por investigar un poco el mercado, no os vayáis a creer otra cosa y, si se tercia, comprar un buen trozo de parmesano o una caja de pasta fresca. para regalar a los seres queridos que nos esperan en casa al volver. Como puede verse, lo pasamos fatal.

En la especialísima ciudad de Ravenna, además de ver unas joyas arquitectónicas y arqueológicas únicas como son el Mausoleo de Gala Placidia o el de Teodorico y las iglesias de San Vital y San Apolinar in Classe, comimos en la  Antica Tratoria Al Gallo. Es un céntrico restaurante familiar donde la cocina, sencilla pero con un puntito de sofisticación, tiene su base en los productos de la región (trufa, espárragos, habas, hortalizas) y en los sabrosos pescados del cercano Mar Adriático. Tampoco falta en su carta , pero eso en Italia no hay ni que decirlo, un buen repertorio de platos de pasta.

 

Ya habíamos tenido la oportunidad de comer en la Trattoria Al Gallo hace unos años. Hemos vuelto y esta vez la comida ha sido tan buena como yo la recordaba.

 

Tomamos unas entradas variadas entre las que recuerdo unos crostini, unos bigné (especie de buñuelos) al formaggio y un muy sabroso  pure’ di fave con erbette , un nido de una especie de puré de patatas hecho con judías blancas que alberga unas hierbas picantes, tipo espinacas, aderezadas con un refrito de ajo y pimienta. Una mezcla de sabores muy peculiar y muy rica aunque, como puede verse más abajo, muy poco fotogénica

 

 

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Como plato fuerte casi todas pedimos pasta. Yo tomé unos cappelletti di Ravenna  al tartufo que estaban da morire, otras los pidieron al ragú, también muy ricos. En otro post daré una receta que tengo muy buena de cappelletti al ragú y la diferencia que existe entre la pasta al ragú y la pasta a la Bolognesa. Es parecido pero no es lo mismo.

De postres, me los hubiera tomado todos, pero había que seguir viaje y optamos por probar el tiramisú -bueno, pero predecible- y una mouse de guirlache y nocciola, que emocionaba.

Sé que Ravenna está lejos y que es complicado hacer una escapada para probar la comida de la Antica Trattoria Al Gallo, pero, si tenéis ocasión, la ciudad y la comida, lo merece. ¡Ah!, y sin que sea regalado, en AL Gallo, no se pasan nada con los precios y te atienden los dueños del negocio con simpatía, paciencia y amabilidad. Una opción más que recomendable.

 

 

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