Osteria dei Vespri en Palermo

Parecerá que hablar aquí de restaurantes en Palermo es, cuando menos, un poco snob. Pues resulta que, por obra y gracia de Ryanair, Palermo está ahora tan accesible, o más, que muchas ciudades europeas. Y, francamente, una escapada a Sicilia es de lo más refrescante, desde el punto de vista del cambio total de aires y de mentalidad.

Hace unos días estuve allí con mis hermanas y nuestra amiga Vicky, en lo que ya se ha instituido entre nosotras como “la escapada italiana anual”, en la que pasamos un fin de semana de lo más intenso: arte, gastronomía y risas. De la comida siciliana se puede hablar largo y tendido ya que en esa isla mediterránea, en la que parece que todo el que pasaba por allí se la anexionaba, hay una mezcla cultural árabe, normanda, griega, española e italiana, que se deja notar en su cocina. Los sabores sicilianos son fuertes y atrevidos, y en su cocina predominan los platos confeccionados de una forma sencilla con productos de la tierra ( pescados, carne de cordero, verduras y hortalizas) y una estupenda tradición repostera en la que la granita siciliana, la ricotta y los canoli merecen mención aparte.

La verdad es que comer bien en Palermo no es complicado. Yo voy a recomendar dos sitios: El primero, en plan cutre, pero que no hay que dejar de visitar, es la animada Antica Focacceria San Francesco ( Via Alessandro Paternostro, 58) que lleva surtiendo de comida casera y sus típicas focaccias desde 1.834. En este típico restaurante parece que lo regalan. Siempre está de bote en bote y la gente hace cola en la barra para pedir sus croquetas, los rollitos de sardina -buenísimos- los calamares fritos, las pizzas o sus mundialmente famosas focaccia. Hay mucho turista, pero es una visita obligada, ya que está en pleno centro y es el sitio ideal para hacer un tentempié que nos permita seguir visitando los tesoreos que Palermo encierra. Ojo: las focaccias típicas llevan, además de ricotta (queso típico siciliano), unas cuantas lonchas de  “poumone” (Si, como lo oís: pulmón de vaca cortado muy fino) Lo aviso porque a mí, que me lo zampo todo, me da un poco de reparo comer esta delicatessen. Si no os apetece, pedid la focaccia de otra cosa, y en paz.

El segundo sitio súper recomendable en Palermo es la Osteria dei Vespri (Piazza Croce dei Vespri, 6,) Este restaurante, situado en una agradable  plaza, también del centro histórico, ofrece una cocina exquisita, con cuidada presentación. Allí, los chef Andrea y Alberto Rizzo sorprenden a los clientes con versiones de platos tradicionales como la merluza rellena de sardina a la palermitana, el santinbocca de ternera con jamón, salvia y chalotas o los balotins templados de conejo con salsa de pistacho  y otras delicias que mezclan tradición e innovación, con muchísimo sabor.

El restaurante tiene también una soberbia y bien provista bodega y, dejándose aconsejar por el somelier, podremos probar unos vinos sicilianos de lo más interesantes. En La Ostería dei Vespri los aperitivos están muy ricos y sus postres son espectaculares.

No es un sitio muy barato, pero a medio día tiene unos menús que permiten, por un precio cerrado y asequible, probar una de las mejores cocinas de la isla.

 

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