El Rincón de las Hoces en las Hoces del Duratón: magnífica gastronomía y algo más.

El fin de semana de intensa convivencia que nos regalamos los amigos de Luarca una vez al año ha tocado pasarlo por tierras segovianas. La verdad es que ha resultado redondo: el paisaje de las Hoces del río Duratón, tan espectacular como bello, se vio favorecido por un tiempo magnífico y una organización casi germánica de los eventos, que nos permitió disfrutar de visitas a iglesias románicas, excursiones deportivas, comilonas, charlas, copas… Los de Madrid, entre los que me encuentro, tuvimos la suerte, además, de que todo el cotarro se desarrollaba a apenas dos horas de casa. No pudieron decir lo mismo los amigos que venían de Sevilla, de Zaragoza, de Ferrol o de Oviedo. Otros años, menos mal, les pilla más cerca de sus casas esta excursión primaveral que solemos montarnos.

Quería hablar del hotel rural donde nos alojamos: El rincón de las Hoces, (calle Pajera,11 en Burgomillodo, Segovia), que está situado en el límite occidental del Parque de las Hoces. Desde allí mismo salen los distintos caminos que recorren el Parque y se pueden realizar actividades como avistamiento de buítres o senderismo. También a tiro de piedra (o paseíto en coche) el visitante puede apuntarse a hacer actividades deportivas como canoa o piragüismo. Por descontado que se pueden visitar grandes joyas del románico segoviano como son la Ermita de San Frutos o, a unos pocos kilómetros, la magnífica Iglesia defensiva de San Miguel de Bernuy.

 

En Fuentidueña, en Asados Garci comimos uno de los mejores lechazos que recuerdo, hecho a horno flojo por horas y horas, con la sola adición de agua y un poco de sal. Queda tan tierno que se el camarero lo divide simplemente con la ayuda de una cuchara y un tenedor. Se deshacía en la boca.

 

 

Fuentidueña2

Vuelvo al tema de El Rincón de las Hoces porque merece la pena ahondar en su comida. Hicimos unas cuantas comidas allí, todas ricas, originales y muy bien atendidas. Los dueños (cuatro hermanos que se turnan con sus respectivos trabajos, digamos, no hosteleros para atender el hotel durante los fines de semana), han resultado el no va más de la amabilidad, la simpatía y la profesionalidad.

Las comidas, insisto, muy ricas, y no necesariamente de cordero, que también lo cocinan, pero que, después de haberlo comido en el asador de Fuentidueña, agradecimos el cambio de tercio. Tomamos verduras a la brasa, guiso de cebón, salmorejo, bacalao con pimientos … Estaban buenísimas las croquetas y ,e pareció muy original una forma de servir las morcillas asadas, acompañadas de piña a la brasa: la piña suaviza el sabor de la morcilla y resulta ser una muy buena combinación.

 

 

 

Las Hoces1

 

Las Hoces2

Por no dejar nada en el tintero, debo decir que los desayunos del Rincón de las Hoces son espectaculares: zumo de verdad, tostadas de pan segoviano con tomate y aceite de oliva, repostería casera, tortitas con siropes caseros, tortilla de patatas, fiambres… Vamos, que gracias a las matadas que nos metimos, caminata va, caminata viene, no volvimos de esta experiencia tan entrañable como divertida con dos kilos de más cada uno. ¿O sí?

 

 

 

 

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