Pollo, para niños y para adultos

Se trata de una carne blanca, económica y baja en grasas. El pollo es de los primeros alimentos “de adulto” que podemos ofrecer a los bebés junto con las verduras,  lo que garantiza que es perfecto para la elaboración de un gran cantidad de  platos para toda la familia.

Es por eso que hoy he seguido la pista de este alimento de grandes cualidades para descubrir cómo mejorar las recetas hechas con pollo:

La pechuga, la batalla frente al muslo

Se trata de una de una de las partes del pollo más secas y a los niños les cuesta más de comer.

– Si estamos pensando en preparar pollo para la cena por ejemplo, os sugiero que dejéis los filetes o pechugas en un poco de leche durante un rato; así quedarán mucho más deliciosas (rebozadas o no).

– Otra solución fácil para que queden tiernas y con mejor forma es envolver la pechuga en film transparente y darle unos golpes con un mazo de cocina (yo no tengo, ¡así que le doy con un mortero!)

– Si lo que queréis es enriquecer su sabor, sazonadlas, añadid un poco de pimienta y zumo de limón y dejadlas macerar. Comprobaréis que incluso a la plancha, su sabor es mucho más exquisito. Dan mucho juego con frutas por ejemplo. Yo las hago con piña natural en lata y añado cuando están hechas el jugo de la piña para darles color y más sabor.

Rebozado, delicioso y fácil

El pollo rebozado triunfa en los menús infantiles de los restaurante, por algo será.

–          Si quieres que éste quede más crujiente, una vez tengáis preparados los filetes, podéis dejarlos reposar un rato en un plato y envueltos con pan rallado, lo que hará  que el empanado se reseque ligeramente y al freírlo sea más crujiente.

–          El empanado no siempre tiene que ser de huevo y pan rallado, podemos enriquecer el pollo si al pan rallado le añadimos hierbas como el perejil, el orégano o tomillo, o especias, como la pimienta o el curry.

–          Una receta ideal para los más peques de la casa pueden ser las alitas de pollo rebozadas con corn flakes (sin miel ni azúcar). Ummm de rechupete y muy fáciles.

Por último, un secretito más, sabed que cualquier ave de corral se puede congelar una vez cocinada, tanto entera como en porciones. No hay más que dejarlo enfriar primero en el frigorífico y a continuación se envuelve en papel de aluminio y directo al congelador para salvarnos de un apuro.

Y para aplicar estas  ideas que mejor que echar un vistazo también al blog Pollo al Horno, para todos aquellos que, como yo, disfrutan de esta carne y sus múltiples posibilidades.

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