Cómo engañar a esos pequeños “detecta verduras”

Me lo habían dicho, lo había escuchado hasta de mi madre pero hasta que no lo ves en tus propias carnes no lo descubres. Y es que los niños tienen una especie de radar que les permite encontrar cualquier indicio de “cosa verde, roja o con apariencia de verdura” que pueda existir en su plato.

Y claro, luego vienen los médicos y te dicen la importancia de comer verduras. Pero ¿cómo?

Pues nada, manos a la obra, hoy os voy a explicar la técnica del camuflaje de verduras y a ver si funciona. He aquí algunos platos que suelen ser resultones para los peques de la casa y en los que podemos experimentar. Ya os contaré el resultado en algunos de ellos.

verduras-trucos

–          Sopa: Sé que no es buen momento para hablar de ella (¡qué calor sólo pensar en comerla y prepararla!) pero mi hija estaría dispuesta a tomarla todo el año. El truco está en poner en la olla del caldo que vamos a preparar junto con el pollo, la ternera y los ingredientes que soláis utilizar, algunas verduras como calabacín, zanahoria, puerro, cebolla o incluso calabaza. En el caso de poner calabacín, si podéis conservar parte de la piel mejor: en ella está la fibra tan necesaria para su organismo.  Cuando el caldo está listo, las verduras cogerán el gusto y las podemos triturar y camuflar en la sopa: nada de tropezones y un sabor agradable a los pequeños.

–          Otra opción para aprovechar estas mismas verduritas que hemos usado en el caldo es en forma de puré o simplemente chafado, añadiendo una patata. La patata la podéis poner  al preparar el caldo pero sin incorporarla  al principio para que no se nos deshaga.

–          Hamburguesas: Hace un tiempo os hablé de un molde especial para hacer hamburguesas. Es muy útil para preparar combinaciones diferentes a la hamburguesa tradicional. Por ejemplo, troceamos bien cebolla y calabacín (probad con verduras de sabores no muy fuertes), las sofreímos bien hasta que queden blanditas y las retiramos del fuego. Mezclamos con la carne picada y preparamos las hamburguesas. Si añadís quesitos, veréis que resultado más bueno.

–          Salsas: Es otro manera de esconder los tropezones. El otro día os expliqué una manera nueva de preparar albóndigas con verduras, receta en la que las verduras (en este caso, pimiento rojo, tomate y cebolla) estaban presentes “sin estarlo”… Esta salsa también liga muy bien con cualquier tipo de carne, pero hay más opciones, que ya os iré explicando.

–          Verduras rebozadas: Probad a prepararlas en rodajas y con algún rebozado diferente o en tempura, rebozado crujiente con maíz tostado… no es la manera más aconsejable y habituar para ofrecerles estos alimentos pero ¿verdad que también abusamos de las patatas fritas y no pasa nada? Las alcachofas pequeñas rebozadas son un buen ejemplo. A mi me encantan desde pequeña.

Por  último (y de momento) me quedo con un consejo  que he visto en la web Entrechiquines y es: “Inténtalo una y otra vez. La palabra favorita de cualquier niño es “no”, pero simplemente porque él dice que no le gusta, no significa que no debas servírselo. Es importante seguir intentándolo con un margen de tiempo. Estudios han demostrado que puede llevar hasta 10 intentos antes de que el niño acepte un alimento.”

Así que ya sabéis, perseverancia y paciencia. ¡Suerte! En los próximos posts os ampliaré los secretos de algunos de estos platos, y os daré más ideas con fotos para que veáis el resultado y si los he podido aplicar en mis carnes.