Hornazo dulce de naranja y moscatel

Pasada la Cuaresma y con la llegada de la Pascua, son muy típicos los hornazos. Los hay dulces (como el que traigo yo aquí hoy) y también salados (relleno de embutido). El origen de los mismos es similar: antiguamente, no se comía carne en toda la Cuaresma (no solo los viernes, que fue a lo que luego se dejó la vigilia). Y aunque los huevos no son carne, provienen del animal, y por lo tanto, tampoco se consumían. Pero nuestras amigas las gallinas no sabían (ni saben) nada de Cuaresmas, ni de comer esto o aquello…..ellas seguían poniendo huevos a diario y allá el dueño hiciera con ellos los que creyese oportuno. Los granjeros entonces los cocían, para que durasen más tiempo, y en Pascua, se aprovechaban para hacer estos panes, tanto salados como dulces, y dar salida a todos los huevos que se habían acumulado en Cuaresma. Hasta aquí la historia, más o menos fiable, de este postre (en dulce) o de la versión almuerzo (en salado).

Yo he hecho una versión además con menos grasas de lo habitual. He sustituido la mantequilla por margarina light. La leche usada, también es desnatada. Y en vez del anís, tan común en muchos dulces, he utilizado Vino Moscatel de Málaga, con su sello de calidad #SaboraMalaga y la DO Vinos de Málaga. Y he empleado harina de fuerzas, pero también un poco de harina de repostería, que llevaba algo de levadura ya incluida, para que quede la masa un poco más fina.
Al tener panificadora, la he utilizado para amasar y fermentar la masa. He batido manualmente los ingredientes líquidos, pero luego los he pasado a la máquina para ir añadiendo las harinas y que se hiciera todo. He utilizado el programa de masa de pizza, que amasa y fermenta pero no hornea. Para quienes no tengáis panificadora, se puede hacer perfectamente de forma manual. A la hora de fermentar, poner la masa en un lugar templado y evitando corrientes. A mí me gustaba ponerlo en el microondas, porque es un lugar pequeño y cálido (solo para guardar la masa, sin encenderlo). Y la verdad que antes de tener la panificadora, me ha resultado muy efectivo dejar que leve ahí las masas. Tardará aproximadamente 2h en doblar su volumen. Y aunque muchas recetas de hornazos aconsejan un segundo levado de la masa cuando se le pone el huevo y da forma, a mí me ha subido tanto, que no lo he visto necesario. Se puede hacer un hornazo grande, con uno o varios huevos en la superficie, o bien como yo he optado, porciones individuales. En este caso, os aconsejo pesar las piezas, para garantizarnos que todos, aproximadamente, pesan lo mismo. Yo los he hecho de 100 gramos aprox (de masa en crudo).
Pero vamos al lío, que esta masa no es nada complicada. Además es ideal para hacerla con niños, sobre todo si forman mini hornazos, como yo he hecho. Y los niños forman las porciones, colocan el huevo, lo pintan con el huevo batido, etc.
Ingredientes (para 6 personas aprox.)

– 500 grs de harina de fuerza.

– 50 grs de harina de repostería.

– 1 dado de levadura fresca.

– 1 copita de vino Moscatel de Málaga.

– 150ml de leche.

– Ralladura de naranja.

– 150grs de azúcar glass.

– 100grs de margarina light.

– 1/2 cucharilla (de café) de sal fina.

– 2 huevos.

– 1 huevo para cada hornazo individual, o varios si se hace un hornazo grande (por ej 4).

Para decorar:

– Azúcar blanca.

– 1 huevo batido con un chorrito de vino Moscatel.

– 1 naranja (puede ser la que hemos utilizado la piel rallada).

– Opcional: almendras.

Preparación:

– Templamos la leche 30 segundos en el microondas y disolvemos el dado de levadura.

– Derretimos la margarina otros 20-30 segundos en el microondas.

– En una fuente amplia, ponemos la leche con la levadura disuelta. Añadimos la margarina y disolvemos bien todo con unas varillas. Añadimos los huevos, de 1 en 1, y ligamos todos. Poner el azúcar glass también poco a poco, para evitar que haga grumos y se integre todo bien.

– Tamizar las harinas. Añadir la sal y la ralladura de naranja y mezclar bien.

– Si tenemos panificadora, poner todo en la cubeta y seleccionar el programa de “masa de pizza”, o alguno que tengamos donde solo amase y fermente sin hornear.

– Lavar los huevos que vayamos a utilizar en el hornazo y secarlos. Solo una pasada por agua, por si tuviera algún resto de plumas o suciedad.

– Si no tenemos panificadora, ni robot que nos haga este proceso de amasar y fermentar, empezamos a añadir las harinas poco a poco, mezclando e integrando todo bien. Al principio podremos hacerlo en el cuenco donde hemos empezado a trabajar, pero seguro que llega el momento de tenerlo que poner todo sobre una mesa, donde poder ligar y amasar todo bien y de una forma más cómoda. Puede ser que necesitemos un poco más de harina, porque las cantidades pueden variar un poco de unas marcas a otras. Tiene que quedar una masa blanda y elástica. Dejar reposar unas 2h aprox. o hasta que doble su volumen por lo menos.

– Una vez la masa haya fermentado, encender el horno a temperatura alta.

– Empezar a formar los hornazos. Poner sobre una rejilla de horno un papel de hornear. Si hacemos porciones individuales, pesarlas para que todas tengan el mismo peso aproximadamente y así se cuezan en el horno de forma uniforme todas las porciones. Coger una porción de masa, por ejemplo de 100 grs, y dar forma de bola. Dejar un hueco en el centro y colocar un huevo. Ajustar la masa alrededor, para evitar que se salga. Con unas porciones de masa, hacer unas tiras y ponerlas encima del huevo, en forma de cruz. Esto hará que el huevo no se salga durante el horneado, donde la masa subirá. Los sobrantes de estas tiras, se esconden debajo de la base del hornazo. Hacer lo mismo con el resto de los hornazos individuales que vayamos a formar.

– Si hacemos solo un hornazo grande, reservar un poco de masa para hacer las cruces. Podemos poner 4 huevos en forma de cruz (arriba, abajo, derecha, izquierda) y sobre cada huevo, hacer una cruz con las tiras de masa que habremos reservado.

– Si utilizamos almendras, colocarlas sobre la base o sobre las tiras de masa que sujetan el huevo, a nuestro criterio.

– Batir un huevo con un poco de azúcar y vino Moscatel, pintar bien todos los hornazos, de forma generosa. Dará color dorado al hornear y también sabor. Con azúcar blanca, espolvorear toda la superficie del hornazo.

– Meter en el horno en la parte central con calor arriba y abajo, y si tenéis ventilador también ponerlo, a 220ºC durante 15 minutos y luego bajar la temperatura a 100ºC durante aproximadamente 30 minutos o hasta que veamos que se hayan dorado los hornazos. Podemos comprobar si el centro está horneado pinchando con una varilla, y que salga limpia.

– Sacar del horno. Y la naranja que hemos utilizado para rallar la piel, partirla por la mitad. Con la ayuda de un tenedor, rociar todos los hornazos con el zumo de la naranja (las dos mitades). Al estar caliente, absorberá enseguida todo el zumo. Dará jugosidad al dulce, y potenciará el aroma de la ralladura. Dejar enfriar por completo.

– Cuando no estén calientes al tacto, podemos espolvorear con un poco de azúcar glass o dejarlos tal cual. Se suelen comer acompañados de un chocolate caliente. ¡Buen provecho!

Una rica y dulce forma de dar la bienvenida a la Pascua de Resurrección.

Espero que os guste.

Hornazo dulce de naranja y moscatel

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