Salmorejo abulense

Desde que, mi novio y yo, estuvimos de vacaciones en la costa gaditana hace un par de años, tengo el gusto del salmorejo cordobés solapado a mi paladar. El sabor, el color, la textura, etc. todo era un cóctel perfecto de ingredientes que dieron lugar al mejor salmorejo que jamás había probado. El entorno también nos acompañaba, porque tuvimos la suerte de coincidir con una feria flamenca en pleno Jerez de la Frontera, y con ese contexto todo sabe mucho mejor.

Lo cierto es que desde que se ha popularizado el uso de Thermomix en los hogares españoles, cada vez oigo a más gente que dice que hace un salmorejo perfecto, cuando yo tengo el recuerdo de mi tía abuela, que vivía en Jerez, diciendo “hacer un buen salmorejo tiene mucha miga”, y no precisamente de pan.

Con todo mi respeto hacia la milagrosa máquina, reconozco que no la tengo ninguna simpatía, salvo por la facilidad que da a las familias trabajadoras de comer un plato hecho en casa todos los días y ahorrar tiempo en hacerlo.

Sea como sea, soy aficionada a la cocina fusión, a los platos internacionales, a la mezcla de sabores e, incluso, a ayudarme de ciertos aparatos eléctricos para agilizar la tarea, pero que me lo den todo hecho y un máquina me suplante, no va conmigo.

Me he permitido llamar a este plato “Salmorejo abulense” porque soy de un pueblo del sur de la provincia de Ávila, que por aspecto, clima y rasgos de sus gentes, siempre ha sido llamado la Andalucía de Ávila. Es un pequeño guiño a nuestro supuesto parentesco y un homenaje a la tierra que ha dado los productos con los que he hecho este plato.

Salmorejo

 

 

 

 

 

 

 

 

Salmorejo abulense
Serves: 2-4
 
Ingredients
  • 500 gr de tomates muy maduros
  • ⅓ de un vaso de Aceite de oliva
  • 2 rebanadas de pan (mejor con un par de días)
  • ½ diente de ajo
  • Sal
  • 1 cucharada de vinagre de Jerez
  • 30 gr de jamón serrano en dados
Instructions
  1. Ponemos el pan troceado y sin corteza en el vaso de la batidora con el aceite de oliva. Dejamos que se empape y empezamos a batir los tomates pelados y el pedazo de ajo. Cuando el tomate esté completamente triturado, vamos incorporando el pan mojado en aceita y seguimos batiendo hasta mezclar todos los ingredientes.
  2. Aliñamos el salmorejo con sal y vinagre y rectificamos su textura si no estamos conformes con ella. Si está muy claro, ponemos unos trozos más de pan y si, por el contrario, ha quedado demasiado espeso, ponemos un poco de aceite e incluso una pizca de agua si no queremos potenciar más el sabor del salmorejo.
  3. La presentación típica del salmorejo es con jamón serrano crujiente en lascas (se consigue con un minuto de microondas) y huevo cocido. Aunque como siempre, se admiten variantes según los gustos.
  4. Lo ideal es pasar el salmorejo por un colador fino para que quede un textura perfecta, ya que sólo con batidora puede quedar demasiado grueso. Se sirve muy frío y es un perfecto primer plato, refrescante, sano y nutritivo.

 

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