De profesión, cocinero

Photo by Austin Ban on Unsplash

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El mundo de la cocina es bonito, muy bonito, pero también un duro y sacrificado oficio.

Posicionado por los medios de comunicación y el momento actual, los cocineros estamos de moda y damos la bienvenida a una nueva generación de emprendedores y profesionales. Nuestra puerta siempre está abierta y todo el mundo es bienvenido, pero ¿sabe todo el mundo donde se mete? lamentablemente no. Ahora los niños quieren ser cocineros, los padres de los niños quieren que sean cocineros, los casting de los programas de televisión se llenan de los que sueñan ser cocineros, la gente quiere ser cocinero, o mejor dicho “chef”. ¿Pero sabemos exactamente lo que implica serlo?

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El grado de vocación o necesidad de un profesional para dedicarse a la cocina es extremadamente elevado. Esto nos aporta grandes talentos y gente maravillosa que cocina de una forma extraordinaria, profesionales galardonados algunos de ellos con estrellas y reconocidos premios. También tenemos los que para mí son los grandes triunfadores, aquellos que tienen llenos sus restaurantes con el reconocimiento de su público, ocupando sus mesas cada día, alejados del foco mediático y de los que mucha gente posiblemente no conozca sus nombres.

Además, están los miles de cocineros que desarrollan dignamente este oficio en todo tipo de establecimientos, muchos de ellos poco glamourosos, y muchos otros cocineros que se plantean cada día si ha llegado el momento de dejar esta profesión. Infinidad de formas de ver y sentir la cocina.

Una cocina real en constante movimiento, con jornadas interminables y a la presión a la que estamos sometidos no es lugar para todo el mundo. Es bonito ver tu profesión reflejada en periódicos, televisiones, radios y en la sociedad, pero no debemos difuminar en ningún momento la realidad y la dureza de este oficio.

La cocina es maravillosa y no sólo una profesión vocacional, sino un modo de vida, pero sólo para los que realmente lo sintamos así y sacrifiquemos muchas cosas por este oficio. Cocineros que nos dedicamos en cuerpo y alma a nuestro trabajo. Los cocineros también podemos ser comunicadores, y profesores, y es precisamente ésta la vía que tenemos para transmitir con enorme responsabilidad la realidad de esta profesión de una forma sensata, sin globos, sin nubes a la sociedad.

 

25289204_10155887398698486_7323680025272522812_nEs sabido por muchos la tensión de algunas cocinas, con una disciplina militar entre sus paredes, solo apta para aquellas personas que decidan permitirlo en sí mismo a cambio de una formación o puesto de trabajo, algo no compartido y criticado por muchos otros. Aun así, no se debe ocultar lo que existe de puertas para dentro. Detrás de la exposición mediática, del comedor y los ricos platos… hay mucha “miga”, y en muchos casos, no todos, explotación laboral, pocas horas de sueño, máxima presión, egos “estratosféricos”, tonos de voz elevados, por decirlo de forma elegante, y luchas de poder con la ley del más fuerte.

Somos muchos los cocineros que llevamos años dedicados a este oficio, unos en empresa y otros como empresarios, muchos colaboramos en distintos medios de comunicación y algunos verdaderos productos de marketing, muchos con media vida dedicada a sacar adelante también con dificultades sus negocios, y todos con algo en común, un sacrificio constante por la profesión.

Debemos evitar transmitir falsas apariencias. Tenemos que llevar muy presente la responsabilidad de ser cocinero y no olvidarnos que simplemente somos cocineros. Un trabajo importante que todos debemos desarrollar con profesionalidad. Sigamos empapando y transmitiendo nuestra profesión a la sociedad ya sea como parte de nuestra cultura o como entretenimiento en la televisión, hagamos disfrutar y ser feliz a la gente cocinando, sintámonos orgullosos de lo que somos, pero seamos sensatos también con los que decidan dedicarse a la cocina o desconozcan esto, porque solo los que realmente lo sientan, se quedarán.

También en Twitter e Instagram | @quiquerodrig

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