Del desconfinamiento al cambio gastronómico

Photo by Jay Wennington on Unsplash

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“La vida, en estos dos últimos meses nos ha cambiado, y mucho, por la crisis sanitaria, y con ella nuestros hábitos alimenticios, no quiero decir a peor, simplemente, que nos han cambiado, y en algunos casos seguro que a mejor. Como clientes, hemos dejado de comer cada día lo que otros nos cocinaban, y también hemos dejado de comer donde lo hacíamos. Habrá gente que ahora come mejor y otra que quiere dejar de comer mal. Hemos dejado una rutina para iniciar un viaje en otra.

¿Y ahora qué?

Por la época en la que nos encontramos, por la báscula y porque nos aburrimos de todo, parece que ya no es momento de seguir agotando en los supermercados las harinas para cocinar postres en casa, tampoco de numerosas y abundantes comidas. Los aperitivos en la cocina y delante de la nevera estarán más medidos a partir de ahora, y los consumidores de comida elaborada, después de probar todo, no dejarán de buscar algo nuevo.

Parece que, poco a poco, vamos iniciando de nuevo un cambio, un desconfinamiento, en el que dejaremos de cocinar y comer tanto en casa, o quizás no. Lo que está claro es que una primavera robada nos inicia en un verano atípico, con comidas en restaurantes diferentes, ninguna fiesta gastronómica (y tampoco de las otras), pero eso sí, alimentándonos, ¿pero de qué forma?

Antes decíamos, el mundo está cambiando, ahora podemos decir que el mundo ha cambiado. Parece que hay ganas de volver a sentarnos de forma tranquila en un restaurante para disfrutar de una comida. Y de disfrutar del aperitivo, no en casa, sino en compañía de amigos y en un lugar público.

En España, la gastronomía forma parte de nuestras vidas, pero ahora también la COVID19, y debemos aprender a convivir con el enemigo invisible, al que nunca querremos que se vaya de cañas con nosotros.

Photo by Kelsey Knight on Unsplash

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Habrá que esperar para saber cómo gestionaremos en nosotros mismos, antes de ir a comer a un restaurante, que la disposición de sus mesas, las medidas higiénicas y sus instalaciones son las correctas, para tener la confianza no solo de ir, sino de volver. ¿Nos lo pensaremos antes de entrar a un bar? ¿Cómo será comer el menú diario en los restaurantes?  ¿Cómo serán los desayunos en los hoteles sin buffet? ¿Cómo me atenderá el camarero?

La clave no será solo respetar las normas por parte de todos, sino transmitir por parte del empresario la confianza de hacer lo que hacíamos de una forma segura. Estoy seguro de que surgirán ideas, proyectos y protocolos que nos sorprenderán, pero la esencia, son las personas, los encuentros, los besos y abrazos, las risas y brindar unidos… y esto señores… nos costará.

El sector de la hostelería necesita el apoyo de los consumidores, y los consumidores necesitamos al sector en nuestras vidas. Habrá que trabajar todo lo posible por la normalidad de la situación, teniendo presente y llevando todos muy dentro la responsabilidad. Volveremos por supuesto a las comidas, a los encuentros, a los aperitivos, pero no con pantallas de metacrilato delante de nuestras caras en los establecimientos, sino con altas condiciones higiénicas, aforos muy controlados, y un servicio de atención al cliente, profesional, medido y controlado en unas instalaciones actualizadas.

Las reservas obligatorias se consolidan como una de las primeras herramientas. Y habría ya que estudiar en solucionar el problema que viene sufriendo el sector desde hace mucho, cuando mesas reservadas se quedan vacías, al no aparecer los clientes. El cobro de un importe mínimo por adelantado está llamando a la puerta.

Las medidas higiénicas llegarán para encontrarnos en lugares mucho más limpios y seguros. Y los espacios con menos aforo nos harán encontrarnos en un clima más cómodo, o quizás incómodo, porque al ser humano, demostrado queda, le gusta juntarse, le gusta mezclarse y adentrarse entre la multitud. Los establecimientos sufrirán estos cambios, sufrirá su facturación y sus costes, y algunos lamentándolo mucho, no reunirán las condiciones para permanecer abiertos. Los ambientes serán más fríos, y habrá que acostumbrase a ello. Y comer en terraza será la primera opción antes de comer en el interior (nunca me gustó comer en terraza sino es delante del mar).

Y en casa seguiremos cocinando, posiblemente cada día mejor y mejor que antes de esta pandemia, y valoraremos cada vez más al que nos cocine rico, sobre todo, los que no cocinaban antes de esta pandemia, ni cocinaran después. De una forma u otra la cocina seguirá, la gastronomía, continuará, la hostelería sobrevivirá, diferente, pero sobrevivirá.”

Quique Rodríguez, chef, comunicador y asesor gastronómico

También en Twitter e Instagram | @quiquerodrig @tiempodegastronomia

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