21 de marzo, día mundial del tiramisú

Como todos ya sabemos, ahora hay días de todo en lo que a gastronomía se refiere y del pasado día mundial de la tortilla española, donde las redes sociales se inundaron de suculentas y variadas tortillas, ahora le toca el turno al mundo dulce, siendo el próximo 21 de marzo el día mundial del Tiramisú.

El tiramisú es un postre moderno. Tiene su origen en el noreste de Italia, en la región del Véneto (cuya capital es Venecia), en los años cincuenta. Es un postre, y esto creo que todos lo hemos comprobado, del que existen infinidad de distintas versiones. Creo que a todos nos ha pasado, de comer un tiramisú distinto en cada restaurante. La receta original se dice que solo llevaba huevos montados con azúcar sobre una base de bizcocho empapado en café y espolvoreado todo con cacao en polvo. Pero sí es verdad, que lo habitual es elaborar la crema también con queso mascarpone. Aun así, de una manera u otra, es un postre muy rico, y también muy calórico, ¡por lo que cuidado!

Es normal que busquemos nuevas versiones de este tan famoso postre, sobre todo nosotros, los cocineros. Y creo, que siempre que se mantenga su identidad es bueno encontrar la originalidad. Aún así, con el tiramisú siempre pasará como con la carbonara, porque lo vuelvo a recordar, la carbonara no lleva nata.

Cocinar en casa no es lo mismo que cocinar en una cocina profesional, por eso y para celebrar este día del tiramisú, que mejor que elaborarlo en casa con una receta en la que sí usamos el mascarpone, y también el licor de amaretto, pero llevando a cabo una receta sumamente sencilla de ejecutar y acercándose lo máximo posible a su origen. Vamos con ella.

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Los ingredientes que necesitamos son:

  • 500 gr. de queso mascarpone atemperado
  • 2 huevos camperos
  • 350 ml. de café solo frío
  • 2 cucharadas de licor de am
  • 80 gr. de azúcar
  • 30 gr. de cacao en polvo puro
  • 20 bizcochos de soletilla caseros

En primer lugar, preparamos el café y lo dejamos enfriar.

Por otra parte, separamos las yemas de las claras. Montamos las claras a punto de nieve ligero y reservamos. A continuación, batimos las yemas con el azúcar hasta blanquear y que el azúcar se disuelva completamente, que no se note el granillo. La crema quedará con un color amarillo pálido.

El siguiente paso, removemos el queso mascarpone atemperado para que sea más fácil incorporar a las yemas azucaradas. Lo haremos mezclando, sin batir, y con movimientos suaves y envolventes hasta tener bien mezcladas esas yemas con azúcar y el queso.

Por último, añadimos las claras montadas y mezclamos suavemente, continuando con los movimientos envolventes. Con ello conseguimos una textura suave, cremosa y etérea, que mantiene el aire incorporado con el batido. Este paso es muy importante.

Para montar nuestro tiramisú mojaremos los bizcochos en el café frío y los colocamos en la base de un molde cuadrado o rectangular. Repartimos el licor de amaretto por todo el bizcocho. Extendemos una capa de crema de huevo y mascarpone por encima, bien repartida por toda la superficie. Repetimos el proceso y terminamos con una capa de crema. Si queremos podemos solo poner una base de bizcocho, y en este caso usamos el bizcocho de soletilla, pero nos valdría cualquier otro.

Espolvoreamos con una fina capa de cacao en polvo puro, tamizando con un colador, y dejamos reposar en la nevera hasta el día siguiente. En el momento de servir, retiramos de la nevera 10 o 15 minutos antes y espolvoreamos con otra capa fina de cacao en polvo. Y ya lo tendremos listo para comer.

No dudéis en dejarme vuestros comentarios y recordar que cualquier festividad gastronómica como mejor se celebra es cocinando y comiendo! Disfrutarlo.

Quique Rodríguez | #losuculentodequique

También en Twitter e Instagram | @quiquerodrig

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